domingo, 29 de enero de 2012

CAPITULO 17

Jack se vuelve loco y va corriendo hacia ella, cuchillo en mano y Heebra se va en su muto, con una sonrisa satisfactoria en la cara. Jack la mira con odio, mientras gruesas lágrimas le resbalan por las mejillas. Se arrodilla al lado de Erbin y clava el cuchillo en la tierra con rabia. Ella lo mira con párpados temblorosos.
-Jack...-Susurra.
-Dime.-Responde él, con una dulzura increíble.
-Se-seguid caminando... hacia el este.-Balbucea ella.-Se acabará el bosque.-Tose sangre y él se la limpia con delicadeza.-Y... encontraréis la salida.
-Gracias.-Responde él besándole la mejilla. Ella le retiene suavemente la mano sobre su pecho, pero pronto afloja los dedos, dejando caer la mano al suelo.
Jack le cierra los ojos con delicadeza y se derrumba sobre ella a llorar. Mi madre, que llora silenciosamente, le toca el hombro.
-Jack... Te entiendo, yo también he pasado por esto, y más de una vez.-Lo intenta consolar. Claro que lo entiende, ella vio morir a Tita Prim y a la tributo Rue, su aliada en Los Juegos del Hambre.
-No...-Susurra él.-No... ¡¡¡Tú no sabes nada, no lo entiendes!!!.-Grita desesperado.-¡¡Yo la quería!!, y la seguiré amando siempre...-Entonces sale corriendo hacia el bosque.
-¡Jack!.-Exclama mi madre, pero se queda en su sitio.
-Deja uqe yo hable con él, Katniss, de padre a hijo.
Se va tras mi hermano y nosotros metemos el cadáver de Erbin en la cueva.
-Vamos a buscarlos, no deben andar muy lejos.-Dice Gale.
 Yo echo un último vistazo a la cueva, logro vislumbrar unos rizos rojos y me obligo a apartar la mirada, triste.

Nos encontramos con Jack y mi padre. Vaya, me asombra la cara de determinación de Jack. ¿Qué le habrá dicho mi padre?
Nos ponemos otra vez en marcha, siguiendo la dirección que nos indicó Erbin.
-Rápido, el pelotón nos estará pisando los talones.-Dice Johanna. Veo a Annie estremecerse y a Eric que la abraza.

Nos subimos a un árbol bien grande y nos quedamos dormidos al instante. Estamos destrozados por todas las emociones del día. Decidimos no hacer guardia. Tenemos que estar todos descansados si queremos salir de aquí mañana. Yo me quedo dormida pronto. Esta noche tengo un sueño maravilloso. Sueño que estoy con Roc en La Pradera de mi casa, a solas con él y me besa como ayer. No hay rastros de sangre ni de tierra. Después me dirijo hacia el bosque y veo a Erbin y a Aline, haciendo collares de flores, juntas y riéndose. Es un sueño precioso. En los sueños he salido a mi madre, eso está claro. Cuando las cosas van realmente mal, nuestra mente nos regala un sueño bonito.

domingo, 22 de enero de 2012

CAPITULO 16.

Por la mañana me despierta mi padre y me da un achuchón. ¿Habrá visto lo de anoche?. Me sonrojo sólo de pensarlo. Me acompaña hasta donde están los otros, desayunando bayas. Bueno, al menos no son ardillas muertas y crudas, qué asco. Me siento con ellos a comer mientras intercambio miradas cómplices con Roc y Morwenna me lanza miradas fulminantes.
Terminamos de comer, lo recogemos todo y nos preparamos para seguir buscando la salida. Erbin nos dijo que si nos damos prisa, puede que la encontremos esta noche, así que nos ponemos a caminar lo más antes posible.
Llevamos horas caminando. Estoy muerta de cansancio y me voy a derrumbar cuando escucho un tiro, seguido de muchos ruidos estrepitosos.
Tenemos que escondernos. Nos metemos detrás de unos matorrales y esperamos. Vemos pasar un grupo de mutos gigantescos con un pelotón de hombres que llevan un horrible uniforme verde. Mierda, todos van armados.
Entonces surge de entre ellos un muto, el más grande y fiero de todos, con aspecto de tigre, y sobre él va montada Heebra, armada con una horrenda ballesta y sin parar de dar órdenes. Vaya, que mal me cae, es tan estúpida como Morwenna. Pasan por nuestro lado y todos contenemos la respiración. Estoy temblando y Roc me abraza. Jack y Erbin también se abrazan, temiendo por sus vidas. Parece que estos mutos no tienen muy desarrollado el olfato.
Gale nos ordena salir con cuidado cuando se pierden de vista en el horizonte. Cuando nos estamos levantando lo vemos. Un horrible charlajo que se ha puesto a chillar lo que nos ha dicho Gale.
-¡¡Salid con cuidado!!.-Chilla.-¡¡Salid con cuidado!!.
Mi madre, desesperada, le dispara a la cabeza, pero el maldito pajarraco nos ha delatado. Todos los charlajo de la zona lo empiezan a imitar. Intentamos escapar, pero es demasiado tarde.
-¡¡Por ahí!!.- Oigo gritar a Heebra.
Todos nos ponemos a correr, como si de ello dependieran nuestras vidas, lo cuál es cierto. Intentamos no tropezar con los árboles, que están muy juntos por aquí.
Nos alcanzan rápidamente cuatro mutos, pero los matamos con facilidad y seguimos corriendo. Corremos cuesta arriba y encontramos una cueva. No es lo mejor del mundo, pero es lo que hay.
Nos escondemos antes de que nos vean y nos apretujamos en el interior de la caverna, que es muuy pequeña para el numeroso grupo que somos. Estoy muy asustada y mi padre me abraza, diciendome palabras tranquilizantes al oído. Se escuchande lejos las voces de Heebra y de los mutos.
Noto que alguien me agarra del brazo y tira. Es Jack.
-¡¡Erbin!!.-Chilla.-¡¡No está!!
La busco con la mirada mientras le mando callar. Me asomo afuera y la veo. La pobre está intentando subir a la cueva, pero tropieza y se cae al suelo. Jack se libra de mí e intenta ir hacia ella, pero no le da tiempo a hacer nada por ella antes de que Heebra la atraviese por la espalda con su ballesta.