domingo, 22 de enero de 2012

CAPITULO 16.

Por la mañana me despierta mi padre y me da un achuchón. ¿Habrá visto lo de anoche?. Me sonrojo sólo de pensarlo. Me acompaña hasta donde están los otros, desayunando bayas. Bueno, al menos no son ardillas muertas y crudas, qué asco. Me siento con ellos a comer mientras intercambio miradas cómplices con Roc y Morwenna me lanza miradas fulminantes.
Terminamos de comer, lo recogemos todo y nos preparamos para seguir buscando la salida. Erbin nos dijo que si nos damos prisa, puede que la encontremos esta noche, así que nos ponemos a caminar lo más antes posible.
Llevamos horas caminando. Estoy muerta de cansancio y me voy a derrumbar cuando escucho un tiro, seguido de muchos ruidos estrepitosos.
Tenemos que escondernos. Nos metemos detrás de unos matorrales y esperamos. Vemos pasar un grupo de mutos gigantescos con un pelotón de hombres que llevan un horrible uniforme verde. Mierda, todos van armados.
Entonces surge de entre ellos un muto, el más grande y fiero de todos, con aspecto de tigre, y sobre él va montada Heebra, armada con una horrenda ballesta y sin parar de dar órdenes. Vaya, que mal me cae, es tan estúpida como Morwenna. Pasan por nuestro lado y todos contenemos la respiración. Estoy temblando y Roc me abraza. Jack y Erbin también se abrazan, temiendo por sus vidas. Parece que estos mutos no tienen muy desarrollado el olfato.
Gale nos ordena salir con cuidado cuando se pierden de vista en el horizonte. Cuando nos estamos levantando lo vemos. Un horrible charlajo que se ha puesto a chillar lo que nos ha dicho Gale.
-¡¡Salid con cuidado!!.-Chilla.-¡¡Salid con cuidado!!.
Mi madre, desesperada, le dispara a la cabeza, pero el maldito pajarraco nos ha delatado. Todos los charlajo de la zona lo empiezan a imitar. Intentamos escapar, pero es demasiado tarde.
-¡¡Por ahí!!.- Oigo gritar a Heebra.
Todos nos ponemos a correr, como si de ello dependieran nuestras vidas, lo cuál es cierto. Intentamos no tropezar con los árboles, que están muy juntos por aquí.
Nos alcanzan rápidamente cuatro mutos, pero los matamos con facilidad y seguimos corriendo. Corremos cuesta arriba y encontramos una cueva. No es lo mejor del mundo, pero es lo que hay.
Nos escondemos antes de que nos vean y nos apretujamos en el interior de la caverna, que es muuy pequeña para el numeroso grupo que somos. Estoy muy asustada y mi padre me abraza, diciendome palabras tranquilizantes al oído. Se escuchande lejos las voces de Heebra y de los mutos.
Noto que alguien me agarra del brazo y tira. Es Jack.
-¡¡Erbin!!.-Chilla.-¡¡No está!!
La busco con la mirada mientras le mando callar. Me asomo afuera y la veo. La pobre está intentando subir a la cueva, pero tropieza y se cae al suelo. Jack se libra de mí e intenta ir hacia ella, pero no le da tiempo a hacer nada por ella antes de que Heebra la atraviese por la espalda con su ballesta.

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