miércoles, 26 de octubre de 2011

CAPITULO 6

De repente, se enciende el televisor. Sale Paylor, para dar una noticia importante.

-Atención todo Panem, debido al terremoto que hubo hace una semana, a las afueras del Distrito 12, el Distrito 13 se ha derrumbado por completo. Los ciudadanos del 13 se refugiarán en los edificios libres del Capitolio. - hace una pausa-. Pero hay más, se han descubierto que los mutos que hay merodeando por los bosques salen de un distrito oculto entre la maleza que dejó a la luz algunas partes como la entrada principal. Por ahora solo hemos visto mutos, pero les mantendremos informados de todo. Además, queremos decirles a los chicos y chicas de 12 a 24 años que se piensen si quiern ir a luchar contra los mutos, ya que estan matando a las personas que se encuentran por su camino. Iré de distrito en distrito yo misma para agrupar a los chicos que se presenten en pelotones.

Se apaga el televisor y todos guardamos silencio. En la televisión no han dicho nada de que haya personas,, solo dicen que se han visto mutos. Pero nosotros sabemos que hay personas, personas crueles no sé hasta qué punto, por tener mutos asesinos sueltos en su distrito. Esas personas seguramente sabrán lo que pasa, y habrán decidido no salir para pillarnos a todo Panem por sorpresa.

-Ellos no saben que estoy con vosotros. Creen que estoy muerta- dice Erbin, como si me leyese la mente. - Eso nos dará algo de ventaja cuando vayamos para allá, porque conzco cada rincón del Distrito 14.
-Sí- responde simplemente mi madre, aunque se le nota en la voz que no quiere que vayamos. - Pero Ivy y Jack no van a ir.
-¿Por qué no mamá? yo quiero ir, sabemos cazar y usar los arcos, tú con mi edad ya habías estado hasta en Los Juegos Del Hambre, gastaremos cuidado, de verdad- le suplico.
-Bueno, ya mañana hablaré con Paylor, déjame que me lo piense.- dice mi madre.

Al día siguente, la presidenta Paylor viene al Distrito 12. Nosotros le contamos la historia de Erbin y ella nos cree todo excepto lo de que haya personas en el 14. Díce que es imposible que viva gente ahí dentro.
Así que como Erbin sabe todo los rincones del distrito la pone en un pelotón de infiltrados. Y su misión no es luchar, sino colarse en el distrito y averiguar todo lo posible sobre cómo viven ahí los mutos y sobre todo de dónde salen tantísimos mutos.

-Mamá déjanos ir, no tendremos que luchar, por favor.- le suplico.
-De acuerdo, pero vais todos juntos y no os arriesgueis demasiado. - me dice ella.

Así que formamos un pelotón en el que estamos Erbin, Jack, Eric, Aline y yo.

-Bien chicos- les digo al llegar a las ruinas del 13- nuestro trabajo consiste en, como habéis oído hablar a Paylor, infiltrarnos en el 14, pero para eso, debemos mezclarnos entre los demás pelotones cuando empieze la batalla, y cuando veamos algún momento de distracción en los mutos cercanos a la entrada del distrito, colarnos. ¿Qué os parece?

-Bien- contestan.

Como a todos nos parece bien, lo ponemos en marcha,en cuanto empiezan a llegar a los campamentos los demás pelotones de otros distritos.
Comienzan a aparecer los primeros mutos y empieza la guerra. No se distingue nada. Solo hay mutos, personas, sangre y cadáveres de mutos y de personas por todas partes. Estoy observando la entrada del distrito 14 cuando...

lunes, 24 de octubre de 2011

CAPITULO 5

Me quedo boquiabierta y enfadada, pero si mi madre le ha disparado, es porque tiene alguna razón importante para hacerlo, porque cuando vamos de picnic no cazamos, así que la miro indignada, buscando una respuesta.

-Es un charlajo, Ivy. Un muto. Y si hay charlajos aquí, puede que haya mutos peores. Vámonos.- me dice ella.

Todos nos hemos quedado muy asombrados al ver a un muto en el bosque, ya que ya no quedan mutos en libertad.
Miro a Jack. He visto fotos de estas criaturas, y lo que hacían, pero si a mi madre le dan miedo, no es tema para discutirlo.

-Venga chicos- nos dice nuestro padre.
-Esperad que voy a ver una trampa que puse ayer. -dice Jack. Y se adentra en el bosque. Yo lo espero y lo espero... Hasta que oigo un grito. Cojo el arco y voy a buscarlo.

-¡Jack,Jack! -grito desesperada.

Cuando veo la trampa, no me lo creo. Una chica pelirroja lo tiene retenido, con un cuchillo en el cuello. Sin pensarlo, le disparo a su mano.

-¡¡¡Ahh!!!- chilla ella. Y suelta a mi hermano pequeño, que me grita que la siga.

Cuando la alcanzamos, vemos que todavia lleva la flecha; se la arranca de la mano y se desmaya.
La llevamos a casa, y mi abuela la cuida y la alimenta. Cuando se despierta, mira con ojos de loca la sala.

-¡No! - grita-¡No me vais a torturar, como en el 14!- exclama con ojos de loca.
-No, tranquila, no te vamos a hacer nada, chica...- la tranquiliza mi padre, acariciándole la cara, pálida de miedo.

Le damos una taza de té y le pedimos que nos cuente lo que le pasa.
Ella nos cuenta que se llama Erbin y que era nativa del 13, pero que personas del distrito 14; que eran personas del Capitolio, que huyeron en los días oscuros con mutos creados por ellos; la secuestraron cuando ella era muy pequeña y mataron a sus padres.
Luego cuando pasó un tiempo con ellos la abandonaron en el bosque del 14 para que la matasen los mutos que alli viven, pero ella aprendió a cazar con un cuchillo que se encontró. Y ha estado en el bosque hasta ahora.

-Entonces dices que hay un distrito 14... ¡Pero eso no es posible! La presidenta Paylor no lo permitiría- dice mi madre.
-No, ellos estaban ocultos, nadie sabe nada de su existencia excepto yo, que ellos piensan que estoy muerta- balbucea Erbin.
-¿Estaban?
-Sí. Estaban ocultos hasta que sucedió ese terremoto que dejó al descubierto algunas partes.... A esta hora ya debería saber que hay un distrito 14 todo Panem...

viernes, 21 de octubre de 2011

CAPÍTULO 4

Me despierto en mi cuarto, y tengo la cabeza y la pierna vendadas. Todo me da vueltas y me intento levantar, pero mi abuela, que vino por mi cumpleaños y que es médica, me mete en la cama otra vez.
No dice nada. Me acaricia la cara, me da un beso en la frente y se va.
No puedo dormirme, acabo de caer en la cuenta de que Eric me salvó la vida, y eso me preocupa. ¿Habrá salido él también con vida? La idea me horroriza y me hace estremecerme. Entonces lo veo entrar en mi habitación y siento un gran alivio. Parece que éste chico me importa más de lo que pensaba...

- ¿Van sanando las heridas?- pregunta.
-Más o menos- digo incorporándome- ¿Por qué lo hicite?
-¿El qué?¿Salvarte?
-Sí.
-Bueno, no me perdonaría nunca el haber podido salvarte y no haberlo hecho.

Noto que me sonrojo, y me avergüenzo, aunque eso solo sirve para que me ponga más roja. Él reprime una sonrisa.

-Toma ésto, por tu cumpleaños- y me da un paquete bien envuelto.
-Vamos, no hacía falta...-digo rechazándolo.
-¡Claro que hace falta!- exclama indignado.-¿Desde cuándo no se hacen regalos en los cumpleaños?
-Jajajaja. Vale, vale...

Lo abro y dentro encuentro un collar con una pequeña concha que reluce al sol con mil colores. Es preciosa.

-Oh, Eric, no- no sé qué decir...- susurro.
-Con un simple gracias me conformo- dice él.
-Oh...gracias.- digo. Y me acerco a él para darle un beso en la mejilla. Él me ayuda a ponermelo y dice:
-Te queda muy bien. Va a juego con tus ojos.
-Muchas gracias Eric, de verdad... - consigo susurrar.

¡Mecachis! ¿Cómo hará este chico para que me ruborice?
La verdad es que tiene mucho encanto.
Me ayuda a levantarme y bajamos. Abajo están todos reunidos, con cestas de picnic.

-¿Y todo ésto?- digo.
-Oh ,Ivy, es que íbamos a hacer un picnic, pero si te encuentras mal...- dice mi padre.
-Oh, no papá, estoy bien, tranquilo.-digo.

Y nos vamos todos al bosque intentando no pasar por delante del círco derrumbado...
Cuando llegamos, soltamos las cestas y ponemos una manta en un claro del bosque para sentarnos a comer, cuando aparece un sinsajo entre los árboles. No, espera, eso no es un sinsajo. Es otra ave, pero no logro ubicarla. Justo cuando lo tengo en la punta de la lengua, mi madre le dispara al corazón.

CAPITULO 3

Cuando salimos, los demás nos llevan un buen trecho de distancia, pero aún así, los alcanzamos rápidamente.
En el espectáculo de los mutos, sueltan a unos mutos para que la gente se divierta viendo como los mutos se matan entre ellos o como los matan las personas. Un estilo a Los Juegos Del Hambre pero con mutos, que no sienten dolor, ya que nosotros no somos tan sádicos como lo era el Presidente Snow. Esta es la primera vez que voy, pero me han dicho que está muy entretenido.
Cuando entramos, nos sentamos y empieza el espectáculo. Es muy divertido, la verdad.
Estoy absorta en los mutos, cuando Eric se sienta a mi lado y me ofrece palomitas.
Seguimos viendo el espectáculo, cuando se oye un zumbido, acompañado de un tembleque que se va intensificando cada vez más. ¡Un terremoto! Las paredes se derrumban y el techo se cae. Se oyen los gritos y gemidos de la gente moribunda, y corro hacia la salida, pero me detiene un trozo de pared que me cierra el paso. Oigo a Annie llorar.

-¡Ya perdí a Finnick. No puedo perder a Eric también!
-¡Ni yo a Ivy!- oigo sollozar a mi madre.
-Oh no,... se creen que hemos muerto...- consigo balbucear antes de que un trozo de techo se caiga encima mía y me hiera la pierna derecha. Me tiene inmovilizada, y creo que voy a morir...
-¡Socorro!, ¡socorro, que alguien me ayude! socorro....- Grito.

Entonces aparece Eric, que levanta la roca que me tenía inmovilizada y me coge en brazos. Yo me agarro a su cuello y me siento protegida...
¡Pum! Algo me golpea la cabeza y pierdo el sentido.

miércoles, 5 de octubre de 2011

CAPÍTULO 2

Eric me despierta de mi ensueño.

-Venga, Ivy, vámonos que ya se ha hecho tarde.
-Oh, vale- consigo responder.

Cuando ellos vuelven a casa, me voy a casa de Aline, mi mejor amiga. su casa me gusta mucho porque es pequeña pero cálida, y sus padres son muy agradables. Cuando toco el timbre, me abre su padre.

-Oh, hola Ivy. Aline esta arriba, ¿quieres verla?
-Si señor, me gustaria verla un rato.

Subo las escaleras con cuidado, para no molestar a la abuela de Aline, que está enferma, y llego a su cuarto.

-Oh, Ivy, ¿que tal? ya cumples 16.
-Gracias Aline. Oye una cosa, voy a ir con mi familia al espectáculo de los mutos. ¿Vendrás?
-¡Claro!- pero se lo piensa mejor antes de decir:- Pero no tengo vestido que ponerme.

Me quedo pensando, porque es cierto que no tiene vestidos. No puede permitírselos. De repente, se me ocurre algo.

-Aline, ven a mi casa que se me ha ocurrido algo.
-Oh vale, como quieras.

Vamos a mi casa corriendo, porque no tenemos mucho tiempo.
cuando llegamos, ya están listos menos nosotras.

-Ivy, cariño ¿dónde has estado? te estábamos esperando. Ah, hola Aline.- dice mi madre.
-Hola señora Everdeen.- responde Aline.
-Mamá, ¿te acuerdas de dónde están tus antiguos vestidos de fiesta?
-Claro, Ivy, ¿pero tú ya tienes no?- dice mi madre.
- Sí, ¿pero dónde están?
-En el sótano, cielo.

Bajamos al sótano y encendemos la luz. entonces los vemos. un montón de vestidos de fiesta preciosos amontonados en un rincón.

-¡Ohhh! ¡qué bonitos son! tu madre tiene unos vestidos maravillosos- exclama Aline.
- Si, su estilista era estupendo- digo- cojámos un par y largémonos de aqui.
- Si, vale, -dice ella.

Cogemos dos vestidos cortos y nos los probamos. el mío es un vestido azul degradado, con mucho vuelo y brillante como el mar. el de Aline, es verde, palabra de honor, de lentejuelas y pegado al cuerpo.

-Es fantástico. sería maravilloso ver a todas las chicas del distrito 12 vestidas así- exclama maravillada.
-Si, tienes razón-respondo.

 Cuando salimos....

martes, 4 de octubre de 2011

CAPITULO 1

Me levanto una mañana de Mayo un poco cansada porque he tenido un sueño muy agitado y también porque ayer me acosté tarde. Me lavo la cara, me trenzo el pelo y bajo a desayunar. Encuentro a mi padre horneando pan. Mi madre está cruzando el marco de la puerta, acaba de llegar de cazar por el hermoso bosque que queda cerca de mi casa. Me encanta adentrarme en él, escuchar cada sonido que sale de allí, aspirar el fresco olor a agujas de pino que bañan el suelo cada otoño y me ayuda a concentrarme, ha estar alerta pero a la vez serena, segura de mi misma y me aleja de todos mis temores.

-¡Mamá! ¡No me puedo creer que no me hayas levantado para cazar!-Digo indignada.
-Pero Ivy, ¿tú te has visto? Estabas tan cansada que no me atreví a levantarte. Ayer volviste muy tarde de casa de Aline, y además estuviste toda la tarde quejándote de agujetas.

Y lo peor es que lleva razón, llevo varios días forzando demasiado  mi cuerpo, y tengo moratones por todos lados.

-Bueeeno, por esta vez vale, pero la próxima vez voy contigo, ¡auque tenga que arrastrarme por el bosque!
-Jajaja, vale, valee.- Responde ella.

De repente, mi hermano Jack baja corriendo las escaleras, se abalanza sobre mí, y me tira al suelo.

-¡Ivy, Ivy. ¡Felicidades! ¡Feliz cumpleaños!

Se me había olvidado que era mi cumpleaños! Así que me levanto y voy a la cocina con mi hermano.

-¡Felicidades Ivy!- Dice mi padre. Y saca una tarta de la despensa.
-Papá y yo la hicimos ayer, cuando tú estabas con tu amiga- dice Jack.
-Ohhh, gracias Jack, la habéis hecho muy bien.- Contesto.

Es una deliciosa tarta de manzanas y se me hace la boca agua.
Aparece mi madre con platos y un cuchillo.

-¿Por qué no cortamos la tarta y le cantamos a la cumpleañera?
-¡Sí, siiii!-Exclama Jack.

Me cantan y estoy a punto de soplar las velas, cuando llaman a la puerta.

-¿Quién será ahora?- Dice disgustado Jack.
-Ahh, se me había olvidado deciros que iban a venir Eric y Annie. Que despiste. - Dice mi madre.
-Voy a abrir.- Dice mi padre.

Eric y Annie. Annie fue una rebelde contra el Capitolio, al igual que mis padres. Se casó con un tal Finnick, del que mi madre me ha hablado más de una vez. Dice que murió por culpa del presidente Snow, contra el que lucharon para vengar a los rebeldes, como Finnick, muertos por su culpa. Eric es el hijo de Finnick y de Annie. Se parece mucho a su padre: alto, atlético, musculoso, tiene los ojos de color verde y la piel dorada.
Aunque mi hemano tenga 12 años y él 18, se llevan muy bien los dos.
Cuando entran, mi padre ayuda a Eric a subir las maletas, mientras que mi madre se dedica a abrazar a Annie en silencio.
Por la tarde, vamos Jack, Eric y yo al bosque, donde mi madre cazaba de pequeña, y a mí me gusta mucho ir y escuchar el canto de los sinsajos.
Ellos juegan a las luchas, y yo hago un collar de flores. Se está bien así...
Vamos a empezar a subir capítulos de una historia hecha por nosotras que sería como una continuación de la saga "Los Juegos Del Hambre", de la autora Suzanne Collins. Nos gustó mucho esta saga y decidimos inventarnos una posible continuación, esperamos que os guste.