jueves, 21 de junio de 2012

CAPITULO 19
-¡Y tres!- grito yo, y saltamos de los arbustos. Se inicia la matanza.
Corro hacia un muto y lo mato con una flecha, atravesándole la yugular. Miro a mi alrededor y veo que todos los mutos están muertos. Johanna está degollando al último hombre con sus hachas. Me dan arcadas de verlo. Sacudo la cabeza y me dirijo con mis compañeros a la salida del distrito 14. 
Salimos al exterior, a las ruinas del 13. Vemos a algunos mutos pero los matamos con facilidad mientras avanzamos corriendo para salir del 13.
Cae la noche y entramos en el bosque del distrito 12. Mi bosque y el de Aline... ¡Pum! Siento un dolor intenso en el pecho y se me llenan los ojos de lágrimas al recordarla.
Entramos en una casita, muy pequeña junto al lago en el que mi madre aprendió a nadar con su padre y en el que nos han enseñado a nosotros. Tiene una chimenea en el que cocinamos las ardillas que hemos cazado por el camino. ¡Qué bien, no tendré que comerlas crudas!
Mientras comemos, mi madre y Gale nos cuentan anécdotas de sus ratos cazando en estos bosques. Yo les escucho entusiasmada. 
También, después de comer cantamos la canción del árbol del ahorcado, mi favorita. Simplemente, disfruto de este momento, ya que lo que nos espera va a ser muy duro. Así que cierro los ojos y me recuesto junto a Roc e intento soñar con algo bonito.
Por la mañana, nos levantamos y volvemos rápidamente a nuestra casa. ¡Qué ganas de dormir en mi cama! Tenemos que avisar a todo Panem de lo que se trama en el distrito 14. Toda la nación depende de nosotros.
Me encantaría quedarme un poco más en el bosque, escuchando los sinsajos cantar e intentado retener el momento de volver y asumir nuestra responsabilidad, pero sacudo la cabeza con determinación. Debemos regresar.
Por el camino, veo que Morwenna y Eric van de la mano, pero ya no me pongo tan celosa, me gusta Roc.
A la media hora, cruzamos la valla. Voy corriendo y me tumbo sobre las flores de La Pradera, dejando que me inunde el delicioso aroma de la hierba, las margaritas y las prímulas.
Me levanto y corro hacia mi casa, en La Aldea de los Vencedores. Al llegar, saludo rápidamente a Haymitch y a mi abuela y ,mientras mis padres les cuentan todo, corro a darme un baño de agua caliente.











































viernes, 16 de marzo de 2012

CAPITULO 18

Me despierto sobresaltada y sudando, el precioso sueño de antes se ha transformado en una horrenda pesadilla.  Me miro las manos. Sucias hasta más no poder. Miro de reojo a los demás. Annie está revolviéndose, seguramente intentando escapar de sus pesadillas. Gale y Johanna duermen abrazados, al igual que mis padres. Eric, Roc y Morwenna duermen también, pero Jack... está sentado unas ramas más arriba de la mía, cabizbajo. Observo que está llorando silenciosamente. Pobrecito, a mí tambien me entristeció la muerte de Erbin, pero para él es otra cosa. Decido subir a verlo.
-Vete.
-Jack..., oh, sabes que no soporto verte así... deja de llorar.-Le suplico desesperada. Ahora he empezado a llorar yo también. Él se da cuenta y acepta mi abrazo comprensivo.-Tienes que ser fuerte, a ella no le gustaría verte así.- Le limpio la cara y lo achucho contra mí. Pasamos la noche así en su rama. Cuando mi hermano está triste yo no lo puedo soportar.
A la mañana siguiente me despierto muy temprano, aún está amaneciendo, pero debemos darnos prisa si queremos sacarle ventaja al pelotón de mutos. Tengo el presentimiento de que hoy saldremos de aquí.
No desayunamos nada, pues no tenemos comida, pero ya encontraremos algo por ahí. Bajo del árbol en silencio, preparo con mis amigos las armas y nos comenzamos a caminar. Según Erbin, la salida no debe estar muy lejos.
Por el sol, calculo que serán las doce o la una y yo ya no puedo más. Me muero de hambre y noto que voy a desmayarme en cualquier momento cuando las veo. ¡Son frambuesas silvestres! Corro como me lo permite el cuerpo y vuelvo con un buen puñado, lo justo para todos. Me las como como si no hubiese comido nunca antes en mi vida y no me sientan muy bien, pero al menos tengo el estómago lleno.
Seguimos caminando, siempre alerta por si vienen los mutos, y allí está. Es la salida. Me dispongo a salir corriendo cuando mi padre y Gale me empujan hacia unos arbustos.
-¡silencio!.- Me susurran a la vez. Es entonces cuando observo mejor la entrada y me doy cuenta de que está vigilada por dos hombres y varios mutos. Está claro lo que pretenden. No no quieren dejar salir, ni tampoco dejarán entrar a nadie del exterior. Desde que escapamos, la vigilancia se ha hecho mucho más fuerte.
Llegamos a la conclusión de que si queremos salir, tendremos que matar a estas personas, cosa que no me hace gracia, pero lo tendré que hacer si no quiero que llegue el otro pelotón y nos mate.
-Vale.- Susurra mi madre.-A la de tres salimos corriendo hacia ellos.
-Una.-Dice Johanna
-Dos.-Dice Jack
-¡Y tres!.-Grito yo.

domingo, 29 de enero de 2012

CAPITULO 17

Jack se vuelve loco y va corriendo hacia ella, cuchillo en mano y Heebra se va en su muto, con una sonrisa satisfactoria en la cara. Jack la mira con odio, mientras gruesas lágrimas le resbalan por las mejillas. Se arrodilla al lado de Erbin y clava el cuchillo en la tierra con rabia. Ella lo mira con párpados temblorosos.
-Jack...-Susurra.
-Dime.-Responde él, con una dulzura increíble.
-Se-seguid caminando... hacia el este.-Balbucea ella.-Se acabará el bosque.-Tose sangre y él se la limpia con delicadeza.-Y... encontraréis la salida.
-Gracias.-Responde él besándole la mejilla. Ella le retiene suavemente la mano sobre su pecho, pero pronto afloja los dedos, dejando caer la mano al suelo.
Jack le cierra los ojos con delicadeza y se derrumba sobre ella a llorar. Mi madre, que llora silenciosamente, le toca el hombro.
-Jack... Te entiendo, yo también he pasado por esto, y más de una vez.-Lo intenta consolar. Claro que lo entiende, ella vio morir a Tita Prim y a la tributo Rue, su aliada en Los Juegos del Hambre.
-No...-Susurra él.-No... ¡¡¡Tú no sabes nada, no lo entiendes!!!.-Grita desesperado.-¡¡Yo la quería!!, y la seguiré amando siempre...-Entonces sale corriendo hacia el bosque.
-¡Jack!.-Exclama mi madre, pero se queda en su sitio.
-Deja uqe yo hable con él, Katniss, de padre a hijo.
Se va tras mi hermano y nosotros metemos el cadáver de Erbin en la cueva.
-Vamos a buscarlos, no deben andar muy lejos.-Dice Gale.
 Yo echo un último vistazo a la cueva, logro vislumbrar unos rizos rojos y me obligo a apartar la mirada, triste.

Nos encontramos con Jack y mi padre. Vaya, me asombra la cara de determinación de Jack. ¿Qué le habrá dicho mi padre?
Nos ponemos otra vez en marcha, siguiendo la dirección que nos indicó Erbin.
-Rápido, el pelotón nos estará pisando los talones.-Dice Johanna. Veo a Annie estremecerse y a Eric que la abraza.

Nos subimos a un árbol bien grande y nos quedamos dormidos al instante. Estamos destrozados por todas las emociones del día. Decidimos no hacer guardia. Tenemos que estar todos descansados si queremos salir de aquí mañana. Yo me quedo dormida pronto. Esta noche tengo un sueño maravilloso. Sueño que estoy con Roc en La Pradera de mi casa, a solas con él y me besa como ayer. No hay rastros de sangre ni de tierra. Después me dirijo hacia el bosque y veo a Erbin y a Aline, haciendo collares de flores, juntas y riéndose. Es un sueño precioso. En los sueños he salido a mi madre, eso está claro. Cuando las cosas van realmente mal, nuestra mente nos regala un sueño bonito.

domingo, 22 de enero de 2012

CAPITULO 16.

Por la mañana me despierta mi padre y me da un achuchón. ¿Habrá visto lo de anoche?. Me sonrojo sólo de pensarlo. Me acompaña hasta donde están los otros, desayunando bayas. Bueno, al menos no son ardillas muertas y crudas, qué asco. Me siento con ellos a comer mientras intercambio miradas cómplices con Roc y Morwenna me lanza miradas fulminantes.
Terminamos de comer, lo recogemos todo y nos preparamos para seguir buscando la salida. Erbin nos dijo que si nos damos prisa, puede que la encontremos esta noche, así que nos ponemos a caminar lo más antes posible.
Llevamos horas caminando. Estoy muerta de cansancio y me voy a derrumbar cuando escucho un tiro, seguido de muchos ruidos estrepitosos.
Tenemos que escondernos. Nos metemos detrás de unos matorrales y esperamos. Vemos pasar un grupo de mutos gigantescos con un pelotón de hombres que llevan un horrible uniforme verde. Mierda, todos van armados.
Entonces surge de entre ellos un muto, el más grande y fiero de todos, con aspecto de tigre, y sobre él va montada Heebra, armada con una horrenda ballesta y sin parar de dar órdenes. Vaya, que mal me cae, es tan estúpida como Morwenna. Pasan por nuestro lado y todos contenemos la respiración. Estoy temblando y Roc me abraza. Jack y Erbin también se abrazan, temiendo por sus vidas. Parece que estos mutos no tienen muy desarrollado el olfato.
Gale nos ordena salir con cuidado cuando se pierden de vista en el horizonte. Cuando nos estamos levantando lo vemos. Un horrible charlajo que se ha puesto a chillar lo que nos ha dicho Gale.
-¡¡Salid con cuidado!!.-Chilla.-¡¡Salid con cuidado!!.
Mi madre, desesperada, le dispara a la cabeza, pero el maldito pajarraco nos ha delatado. Todos los charlajo de la zona lo empiezan a imitar. Intentamos escapar, pero es demasiado tarde.
-¡¡Por ahí!!.- Oigo gritar a Heebra.
Todos nos ponemos a correr, como si de ello dependieran nuestras vidas, lo cuál es cierto. Intentamos no tropezar con los árboles, que están muy juntos por aquí.
Nos alcanzan rápidamente cuatro mutos, pero los matamos con facilidad y seguimos corriendo. Corremos cuesta arriba y encontramos una cueva. No es lo mejor del mundo, pero es lo que hay.
Nos escondemos antes de que nos vean y nos apretujamos en el interior de la caverna, que es muuy pequeña para el numeroso grupo que somos. Estoy muy asustada y mi padre me abraza, diciendome palabras tranquilizantes al oído. Se escuchande lejos las voces de Heebra y de los mutos.
Noto que alguien me agarra del brazo y tira. Es Jack.
-¡¡Erbin!!.-Chilla.-¡¡No está!!
La busco con la mirada mientras le mando callar. Me asomo afuera y la veo. La pobre está intentando subir a la cueva, pero tropieza y se cae al suelo. Jack se libra de mí e intenta ir hacia ella, pero no le da tiempo a hacer nada por ella antes de que Heebra la atraviese por la espalda con su ballesta.

domingo, 25 de diciembre de 2011

CAPITULO 15

Al rato, vuelve con un puñado de bayas y me las deposita en las palmas de mis manos.
-Oh, Roc... Muchas gracias, de verdad.
-De nada, es un placer.
Después de cenar, decidimos dormir hasta mañana por la mañana, temprano, para empezar a buscar la salida de este distrito.
Nos subimos al árbol y nos instalamos. Erbin hará la primera guardia.

Me despierto sobresaltada, tras despertarme de una pesadilla. Noto que Jack se ha levantado. Claro, el segundo turno le toca a él. Baja del árbol y espero a que suba Erbin, pero eso no ocurre. Al cabo de un rato decido asomarme, ya que me preocupa que les haya pasado algo malo. Me asomo a mi rama y los veo. Tumbados en la hierba, abrazados y mirando las estrellas. Jack le empieza a hacer cosquillas y Erbin ríe y le besa. Sonrío. No se han separado desde que los rescatamos y seguro que están muy enamorados. En cambio yo... yo... uuuuffff... Me gusta mucho Roc, pero también me gusta mucho Eric...
Se quedan así, abrazados hasta que termina la guardia de Jack y entonces suben al árbol.
Yo me hago la dormida, no quiero que crean que les estaba espiando, pero veo de refilón que Jack le acaricia la mejilla a Erbin y ella le da un apasionado beso. Luego se despiden y mi hermano me despierta para mi turno.
Bajo del árbol y me tumbo en la fresca hierba. Dedicaré mis dos horas de guardia a observar las estrellas.

Absorta en el cielo, escucho un ruido. Viene de nuestro árbol, así que preparo el arco. Oh, vaya solo es Roc. La siguiente guardia le toca a él, pero ha bajado más temprano de lo acordado.
-¡Roc! Que susto, ¿por qué has bajado tan temprano?
-Es que quería estar contigo un rato.-Me dice él con una sonrisa. Yo me sonrojo hasta las orejas y acepto. Nos tumbamos en la hierba y nos quedamos mirando las estrellas. Entonces empieza a refrescar y Roc me abraza. Nos quedamos mirándonos a los ojos por un instante y entonces él me alza el mentón, me coge el rostro entre sus manos y se acerca a mí para darme un suave beso en los labios. El tiempo se detiene y yo me entrego a ese beso. Mi primer beso. Es una sensación de calidez maravillosa. Me preocupa que el corazón se me salga del pecho. Entonces Roc me suelta y yo dejo escapar un pequeño suspiro. Él me sonríe y me da una caricia en la mejilla. Me derrite que haga eso y le miro disgustada porque haya durado tan poco.
-Ivy.-Me dice con dulzura.-Vete a dormir, ya me encargo yo de la guardia, ¿vale?
-Eeh... Sí, claro claro...-Contesto, tímida, y subo al árbol para acostarme. Llego a mi rama y dejo que mis adormilados ojos se cierren.

sábado, 24 de diciembre de 2011

CAPITULO 14

Bajo del árbol con sigilo y me acerco al lago. Empiezo a llenar las cantimploras cuando oigo un ruido detrás mía. Me doy la vuelta y me topo con los ojos verdes de Eric. Me quedo mirándolos, hipnotizada mientras voy acercando mi boca a la suya, cuando viene Morwenna y le agarra del brazo. Luego hace como si se tropieza (que mal actúa), se lanza al lago y finge no saber nadar, para que Eric la salve.

-¡¡Socorro!!¡¡Socorro, que no sé nadar!!¡¡Auxilio!!.- Grita ella ''desesperada''. Esta tía es imbécil, ¡nos podrían encontrar en un abrir y cerrar de ojos!. Encima Eric la salva. Esto es el colmo, pero ¿qué se habrá creído?. Morwenna se hace la inconsciente porque ''ha tragado demasiada agua''. El pobre Eric le hace el boca-boca y ella le ahoga a besos, diciéndole que es su héroe y tal.

Aquí sobro, así que decido ir a buscar a Roc para cazar algo que comer. Estoy furiosa y un poco celosa, no puedo soportar ver a Morwenna tratar así a Eric.
Voy a buscar a Roc a nuestro árbol y lo veo limpiando sus flechas debajo de una rama.

-Roc, ¿te apetece ir a cazar un rato?.-Le pregunto. Él me responde que sí con una de sus hermosas sonrisas.
Cojo mi arco y mi carcaj y nos internamos en el bosque, sin alejarnos mucho del grupo, claro, pues no quiero que me pase otra vez lo de la pantorrilla.

Vamos a una zona donde vemos ardillas y nos tiramos toda la tarde cazando. Yo le cubro las espaldas y él me las cubre a mí. Nos protegemos mútuamente y me enpiezo a sentir como se sentía mi madre cuando cazaba con Gale.
Me encuentro genial. Me estoy divirtiendo como nunca. Roc es fantástico. No como su hermana, tan creída y superficial. No la entiendo. Si fuese un poco más amable, pues me hubiese caído bien, pero ¿como se atreve a tratar de esa manera a Eric?
Bueno, aunque estando con Roc, nada me importa. Solo existimos él y yo.
Cuando empieza a anochecer, decidimos volver, con siete ardillas.
Me dispongo a encender una hoguera para cocinar las ardillas, pero mi madre la apaga rápidamente con su bota.
-¡Ivy!¡¿Como se te ocurre encender un fuego ahora?!.- Exclama.-¿Es que estás loca o qué? Insensata... Nos podrían haber encontrado por el humo, cariño....- Me explica.
Bueno, nos tendremos que comer las ardillas crudas... Qué asco.

Mis padres, Gale, Johanna y Erbin se las comen sin rechistar. Annie y Eric se comen los peces que pescaron esta mañana. ¡Si hasta mi hermano se come una para quedar bien delante de Erbin!. Roc se las come también y Morwenna... Morwenna es como un perro, se come todo lo que le echen. Pero yo no puedo, todo está asqueroso. Intento comerme las orejas, que es la parte que tiene menos sangre.
Roc se da cuenta de que no soporto las ardillas y se levanta para adentrarse en el bosque.

viernes, 23 de diciembre de 2011

CAPITULO 13

Ya es de noche y nosotros esperamos y esperamos, pero, qué quieres que te diga... yo me empiezo a aburrir, pues no oigo ningún sonido alarmante, a parte de los muchos ruidos raros que provienen del bosque, así que decido acercarme a la cabaña un poco y me asomo a la ventana, lo justo como para poder ver lo que hay en su interior, pero que no me descubran a mí. Es más pequeña de lo que parece, tiene un pequeño saloncito y un dormitorio, donde seguramente dormirán Heebra y su ayudante.

En el salón están atados a unas sillas, pegadas a la pared, Jack, Erbin y Morwenna. Están despiertos y tiemblan, pero no sé si de frío o de miedo. Parece que no hayan dormido en varios días, pues tiene unas marcadas ojeras bajo los ojos. Erbin tiene apoyada la cabeza en el hombro de Jack y éste le susurra cosas al oído. Morwenna intenta liberarse con toda la fuerza que le permite su cuerpo, retorciendose sobre las cuerdas. Sus armas están al otro lado de la sala, para que no las puedan alcanzar. Si queremos sacarlos de allí, es ahora o nunca.
Me doy la vuelta y veo que los demás se han unido a mí y están examinando la cabaña, buscando ideas para sacarlos de ahí.
Él problema es cómo entrar. Podríamos romper una ventana, pero el ruido despertaría a Heebra, y no podemos permitirlo. Entonces la veo, una chimenea, pequeña, pero yo podría entrar por ella.

-Escuchad, que tengo una idea.- Todos me miran atentos.-Necesitamos sacarlos de ahí, y yo puedo entrar por la chimenea, así no haremos tanto ruido, ¿qué os parece?.

Lo que imaginaba. Todos se oponen. Pero conforme avanza el tiempo y no se nos ocurre nada mejor, decidimos usar mi plan.
Me ayudan a trepar por el tejado hasta llegar a el pequeño orificio. Me escurro por su interior. Oggg, esto es claustrofóbico. Me retuerzo por el conducto de la chimenea, es más estrecho de lo que creía y empieza a faltarme el aire.

Cuando llego abajo y me ven, se asustan, ya que estoy irreconocible, llena de hollín. Pero al acercarme, mi hermano me reconoce rápidamente y se les saltan las lágrimas de alegría y emoción.  Los mando callar con mi dedo. Cojo las armas del perchero y corto las cuerdas que los tenían retenidos en las sillas. Ellos se masajean las muñecas, moradas por las cuerdas.
Abro con cuidado la ventana del salón, y Jack, Morwenna y Erbin salen al exterior. Están todos fuera menos yo, y justo cuando voy a salir, el ayudante de Heebra sale del dormitorio, todavía adormilado. Me dirijo hacia él y le pego una patada en la cabeza, dejándolo inconsciente. Mi madre lo habría matado para que no fuese testigo de que han escapado con nosotros, pero es que todavía no estoy preparada para matar a una persona.
Salgo rápidamente por la ventana y nos perdemos en el bosque.

Encontramos un buen árbol y trepamos a él para escondernos. Tenemos que ser muy precavidos, pues, dentro de un par de horas sabrán que hemos escapado y vendrán a buscarnos por el bosque, y ten por seguro que no nos dejarán salir con vida, porque, la verdad, no creo que les guste que todo Panem sepa que ellos se esconden aquí.
Lo único que podemos hacer ahora es salir de este apestoso distrito sin que nos vean, y la salida está a varios días de camino.

Escalo a las ramas más altas y observo en silencio lo que me rodea. Veo a mi hermano y a Erbin abrazados, mirando la puesta de sol. Qué monos. Ahora el cielo tiene ese color anaranjado que tanto les gusta a mi padre y a mi hermano.
Busco con la mirada a mis padres. Están en otra rama sentados y hablando con Johanna y Gale. Sonrío. Seguro que tendrán muchísimas cosas que contarse.
Volteo la cabeza y veo un pequeño laguito con peces. Será mejor que llene las cantimploras, que están vacías. Ahora mismo el agua es muy importante y no sabemos cuando volveremos a verla. No quiero que nos pase lo que le pasó a mi madre en Los Juegos del Hambre.