Eric me despierta de mi ensueño.
-Venga, Ivy, vámonos que ya se ha hecho tarde.
-Oh, vale- consigo responder.
Cuando ellos vuelven a casa, me voy a casa de Aline, mi mejor amiga. su casa me gusta mucho porque es pequeña pero cálida, y sus padres son muy agradables. Cuando toco el timbre, me abre su padre.
-Oh, hola Ivy. Aline esta arriba, ¿quieres verla?
-Si señor, me gustaria verla un rato.
Subo las escaleras con cuidado, para no molestar a la abuela de Aline, que está enferma, y llego a su cuarto.
-Oh, Ivy, ¿que tal? ya cumples 16.
-Gracias Aline. Oye una cosa, voy a ir con mi familia al espectáculo de los mutos. ¿Vendrás?
-¡Claro!- pero se lo piensa mejor antes de decir:- Pero no tengo vestido que ponerme.
Me quedo pensando, porque es cierto que no tiene vestidos. No puede permitírselos. De repente, se me ocurre algo.
-Aline, ven a mi casa que se me ha ocurrido algo.
-Oh vale, como quieras.
Vamos a mi casa corriendo, porque no tenemos mucho tiempo.
cuando llegamos, ya están listos menos nosotras.
-Ivy, cariño ¿dónde has estado? te estábamos esperando. Ah, hola Aline.- dice mi madre.
-Hola señora Everdeen.- responde Aline.
-Mamá, ¿te acuerdas de dónde están tus antiguos vestidos de fiesta?
-Claro, Ivy, ¿pero tú ya tienes no?- dice mi madre.
- Sí, ¿pero dónde están?
-En el sótano, cielo.
Bajamos al sótano y encendemos la luz. entonces los vemos. un montón de vestidos de fiesta preciosos amontonados en un rincón.
-¡Ohhh! ¡qué bonitos son! tu madre tiene unos vestidos maravillosos- exclama Aline.
- Si, su estilista era estupendo- digo- cojámos un par y largémonos de aqui.
- Si, vale, -dice ella.
Cogemos dos vestidos cortos y nos los probamos. el mío es un vestido azul degradado, con mucho vuelo y brillante como el mar. el de Aline, es verde, palabra de honor, de lentejuelas y pegado al cuerpo.
-Es fantástico. sería maravilloso ver a todas las chicas del distrito 12 vestidas así- exclama maravillada.
-Si, tienes razón-respondo.
Cuando salimos....
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