sábado, 19 de noviembre de 2011

CAPITULO 8

Entonces mi madre sale corriendo hacia ellos, seguida de mi padre y de Annie. Se abrazan entre ellos y comienzan a hablar. No entiendo nada, ¡pero si no tienen nada que ver unos con otros! Eric, Roc y yo nos miramos extrañados.
Entonces mi madre se pone a llorar y el padre de Roc la consuela, al igual que mi padre y la madre de Roc a Annie.
Los padres de Roc se acercan a mí y me abrazan. Los miro sorprendida, ellos ven mi cara extrañada y me lo explican todo. Resulta que son Gale y Johanna, dos viejos amigos de mis padres. Ahora lo entiendo todo. Cuántas veces me ha contado mi madre historias de cuando cazaba con Gale en los bosques infringiendo la ley para dar algo de comer a sus familias. Y cuánto me habló de Johanna Mason, la chica que ganó sus Juegos haciéndose pasar por una debilucha , cubriendo así a la asesina que llevaba dentro.
Pasados ya los reencuentros, decidimos ponernos manos a la obra en nuestra misión de rescatar a los secuestrados.
Nos metemos en el distrito de inmediato, ya que de noche no hay vigilancia. Va a ser una tarea difícil pues este sitio es enorme y no sabemos nada sobre él. Solo Erbin podría ayudarnos, pero está secuestrada.
Seguimos caminando toda la noche, en busca de alguna señal que nos indique dónde pueden estar. Llevamos horas caminando en círculos, ya que no conocemos esto. Pronto amanecerá y los mutos saldrán de sus escondrijos para ir al campo de batalla.

Nos levantamos del claro donde nos habíamos parado a descansar y seguimos caminando. Llevamos un buen trecho cuando oímos algunas voces.

.-Son humanos-Susurra mi padre- Escondámonos. Y lo hacemos. Pero no son humanos, y mi madre los reconoce fácilmente. Son charlajos, y hay muchos. Se ponen en torno a nosotros a chillar con una voz de hombre. Es un chillido ensordecedor, como si lo estuvieran matando. Me doy la vuelta y veo a  Annie histérica, tapándose los oidos como hace cuando no quiere escuchar algo. Susurra un nombre: Finnick. Son los gritos de Finnick, cuando lo mataron sin piedad los mutos en el subsuelo del Capitolio.
 Entonces se tira al suelo y se pone a llorar. Eric la intenta calmar, pero no funciona. Se retuerce en el suelo presa del pánico.
Otros grupos de charlajos se ponen a imitar otras voces. No se les entiende al principio, pero conforme los otros charlajos se les unen a chillar, se les entiende perfectamente. Un grupo de charlajos hacen unos chillidos muy agudos, como de niña, y mi madre se une a Annie a llorar y retorcerse, histérica. Grita dos nombres: Prim y Rue.
Otros charlajos empiezan a hacer ruidos. Mis padres los reconocen: Madge, su padre, Mags, Thresh, las hermanas Leeg, Pollux, Portia, Boggs, Wiress...
Todas aquellas personas amigas de mis padres y de los padres de Roc y que están muertos.

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