viernes, 23 de diciembre de 2011

CAPITULO 13

Ya es de noche y nosotros esperamos y esperamos, pero, qué quieres que te diga... yo me empiezo a aburrir, pues no oigo ningún sonido alarmante, a parte de los muchos ruidos raros que provienen del bosque, así que decido acercarme a la cabaña un poco y me asomo a la ventana, lo justo como para poder ver lo que hay en su interior, pero que no me descubran a mí. Es más pequeña de lo que parece, tiene un pequeño saloncito y un dormitorio, donde seguramente dormirán Heebra y su ayudante.

En el salón están atados a unas sillas, pegadas a la pared, Jack, Erbin y Morwenna. Están despiertos y tiemblan, pero no sé si de frío o de miedo. Parece que no hayan dormido en varios días, pues tiene unas marcadas ojeras bajo los ojos. Erbin tiene apoyada la cabeza en el hombro de Jack y éste le susurra cosas al oído. Morwenna intenta liberarse con toda la fuerza que le permite su cuerpo, retorciendose sobre las cuerdas. Sus armas están al otro lado de la sala, para que no las puedan alcanzar. Si queremos sacarlos de allí, es ahora o nunca.
Me doy la vuelta y veo que los demás se han unido a mí y están examinando la cabaña, buscando ideas para sacarlos de ahí.
Él problema es cómo entrar. Podríamos romper una ventana, pero el ruido despertaría a Heebra, y no podemos permitirlo. Entonces la veo, una chimenea, pequeña, pero yo podría entrar por ella.

-Escuchad, que tengo una idea.- Todos me miran atentos.-Necesitamos sacarlos de ahí, y yo puedo entrar por la chimenea, así no haremos tanto ruido, ¿qué os parece?.

Lo que imaginaba. Todos se oponen. Pero conforme avanza el tiempo y no se nos ocurre nada mejor, decidimos usar mi plan.
Me ayudan a trepar por el tejado hasta llegar a el pequeño orificio. Me escurro por su interior. Oggg, esto es claustrofóbico. Me retuerzo por el conducto de la chimenea, es más estrecho de lo que creía y empieza a faltarme el aire.

Cuando llego abajo y me ven, se asustan, ya que estoy irreconocible, llena de hollín. Pero al acercarme, mi hermano me reconoce rápidamente y se les saltan las lágrimas de alegría y emoción.  Los mando callar con mi dedo. Cojo las armas del perchero y corto las cuerdas que los tenían retenidos en las sillas. Ellos se masajean las muñecas, moradas por las cuerdas.
Abro con cuidado la ventana del salón, y Jack, Morwenna y Erbin salen al exterior. Están todos fuera menos yo, y justo cuando voy a salir, el ayudante de Heebra sale del dormitorio, todavía adormilado. Me dirijo hacia él y le pego una patada en la cabeza, dejándolo inconsciente. Mi madre lo habría matado para que no fuese testigo de que han escapado con nosotros, pero es que todavía no estoy preparada para matar a una persona.
Salgo rápidamente por la ventana y nos perdemos en el bosque.

Encontramos un buen árbol y trepamos a él para escondernos. Tenemos que ser muy precavidos, pues, dentro de un par de horas sabrán que hemos escapado y vendrán a buscarnos por el bosque, y ten por seguro que no nos dejarán salir con vida, porque, la verdad, no creo que les guste que todo Panem sepa que ellos se esconden aquí.
Lo único que podemos hacer ahora es salir de este apestoso distrito sin que nos vean, y la salida está a varios días de camino.

Escalo a las ramas más altas y observo en silencio lo que me rodea. Veo a mi hermano y a Erbin abrazados, mirando la puesta de sol. Qué monos. Ahora el cielo tiene ese color anaranjado que tanto les gusta a mi padre y a mi hermano.
Busco con la mirada a mis padres. Están en otra rama sentados y hablando con Johanna y Gale. Sonrío. Seguro que tendrán muchísimas cosas que contarse.
Volteo la cabeza y veo un pequeño laguito con peces. Será mejor que llene las cantimploras, que están vacías. Ahora mismo el agua es muy importante y no sabemos cuando volveremos a verla. No quiero que nos pase lo que le pasó a mi madre en Los Juegos del Hambre.

martes, 20 de diciembre de 2011

CAPITULO 12:

Me asomo a los matorrales con cautela y entonces los veo.¡Son nuestros padres! Sin pensármelo dos veces, voy directa hacia ellos, los derribo y no puedo hacer otra cosa más que ponerme a llorar a moco tendido en los brazos de mi padre.¡Es que no puedo hacerme la idea de que estén vivos!

Después de los reencuentros decidimos comer algo, pues estamos todos hambrientos. Luego, nos preparamos para salir y buscar a los secuestrados. Espero que estén bien...

Empezamos a buscarlos y Eric me coje en brazos.

-Eric bájame que estoy bien; de verdad, puedo caminar...- Le replico, pero él no parece escucharme y yo me resigno, es demasiado cabezota. Bueno, así no nos retrasaré por mi extraña manera de caminar.

Seguimos buscando hasta que el sol se coloca en lo más alto del cielo. Ni rastro de Jack, de Erbin y Morwenna.

Llevamos un buen rato buscando, cuando mi madre, que no puede aguantar más tiempo las lágrimas, se derrumba a llorar

-Nunca los encontraremos.- Solloza.- Quién sabe lo grande que podría ser este distrito, y, y...¡seguramente ya los habrán matado!- Exclama mi madre mirando a mi padre, que le seca las lágrimas y le susurra algo al oído. Algo que hace que se levante, que se quite la tierra de encima y siga adelante.

Por la tarde paramos a descansar un rato para comer algo.

- Este sitio es de lo más extraño.- Dice Gale.- Porque los mutos hombre-lagarto estaban en el subsuelo del Capitolio, no aquí, y, además, quedaban poquísimos, ya que los matamos a casi todos.

-Sí.- Afirma mi madre.- Hay muchos mutos; demasiados, y es muy extraño que hayan llegado hasta aquí.

Este lugar es muy extraño. ¿De donde salen tantos mutos? Erbin comentó algo sobre que aquí vivían personas con mutos, pero, ¿de donde sacarán tantísimos mutos?

Sigo dándole vueltas a estas preguntas en mi cabeza cuando escuchamos un ruido. Rápidamente, preparamos nuestras armas, esperando a que los mutos aparezcan de la maleza, pero no ocurre nada, absolutamente nada. Seguimos escuchando... y... ¡son voces humanas! Afinamos todo lo que podemos el oído cuando escuchamos una voz que a Roc y a sus padres les es familiar...

-¡¡Morwenna!!.- Exclama Johanna, pero en seguida se tapa la boca. ¡Idiota!, nos podrían haber escuchado.

-Es ella, la reconocería entre miles.- Nos explica ella, en voz baja.

-¡¡¡Suéltame maldito capullo!!!.- Grita Morwenna.-¿¡Es que no me escuchas, gilipollas de mierda!?.-Se escucha.-¡¡Dadme mis haaachaaaaaaaas!! ¡Cuándo las recupere os rebañaré el pescuezo, idiotas!

Nos acercamos sigilosamente y los vemos. Un guardia lleva cogida a Morwenna y la tiene hechada al hombro, ella, por su parte, no para de patalear. Jack y Erbin están atados y avanzan porque unos guardias tienen dos cuchillos apuntando a sus espaldas.
-¡Bueno, pequeños espías!Será mejor que solteis toda la información que tengais. A menos que os gusten las torturas...-Exclama el guardia jefe.
Que horror, van a torturarlos. Hay que sacarlos de ahí ya.
Decidimos seguirlos. Ya que son demasiados como para tenderles una emboscada.
Los seguimos hasta que llegan a una pequeña cabaña. De ella sale una joven mujer rubia con los ojos azules, como los míos, y empieza a dar órdenes a los guardias. Empujan a Jack, Erbin y Morwenna a la cabaña y se van. La muchacha se mete en la cabaña, seguida de un hombre, que parece ser su ayudante y cierran la puerta.

viernes, 9 de diciembre de 2011

CAPITULO 11

Me dispongo a volver cuando algo me derriba. Abro mis temblorosos ojos, todavía mareada por el golpe y veo que se cierne sobre mí un gigantesco oso pardo. Intento desesperadamente escapar, pero él me da un zarpazo en la pantorrilla, desgarrandome la carne.
-¡¡¡Aaaaaaaaaaah!!!- Grito de dolor. Espero que alguien con un buen corazón me oiga y me salve. Ojalá no me hubiese alejado de los chicos...¡Tonta!.
Cierro los ojos con fuerza, preparándome para recibir el golpe de gracia cuando cae rodando a mi lado la cabeza del oso. Miro desconcertada a mi alrededor y veo a Eric empujando a un lado el cuerpo inerte del oso. Él me ofrece su mano y yo la acepto agradecida, pero en cuanto apoyo la pierna herida, me desplomo en el suelo; que suerte que estaba Eric allí para cojerme. Me coje en brazos, pero antes se raja la camiseta y me venda la pantorrilla. Me acaricia el pelo suavemente mientras me lleva al árbol con Roc.
-Eric- Le susurro.-Gracias por salvarme...otra vez.
Me deposita en la hierba junto a Roc, que mira mi pierna con expresión triste mientras Eric cocina los peces y el conejo.
Nos comemos los ricos peces y el conejo, que después de lo ocurrido, no me parece nada sabroso.
Luego, empieza a oscurecer y decidimos buscar un árbol en el que subirnos para poder dormir algo. Yo soy un estorbo, porque la pierna me duele mucho y voy cojeando. Eric, que parece que se ha hartado de verme sufrir, me sube a su espalda y yo me siento culpable.

Por fin encontramos un árbol decente y lo escalamos, bueno, lo escalan, porque yo voy agarrada a Eric. Cuando subimos, intentamos colocarnos en una posición relativamente cómoda. Pronto nos quedamos dormidos.

Por la noche, me despierto para hacer mis necesidades e intento bajar sola para no molestar a los otros, pero al apoyar la pierna rabio de dolor y me tengo que morder el labio para no gritar. Voy bajando poquito a poquito hasta que Roc se despierta. Normal, hago demasiado ruido.  Me ve intentando bajar, viene hacia mí y me coje en brazos. Me lleva así hasta depositarme en el suelo.
-No deberías haberme bajado, Roc.-Le digo preocupada.-Tienes el brazo mal.-Él me coje la mano y se acaricia el brazo malo con ella.
-Tranquila, ya esta mucho mejor.-Me sonríe.-Está cicatrizando. Le doy un abrazo. No he podido reprimir mi impulso de arrimarme a su calor, me lo devuelve y se sonroja.
Me meto tras unos arbustos, un poco avergonzada para hacer mis necesidades. Termino, y vuelvo con él.
-¿Quieres que te suba?- Me pregunta.
-No, no.-le contesto.-No puedo dormir.- Me quedaré aquí.
-Pues me quedo contigo.- Me dice acercandose a mí. Me abraza, porque tenemos mucho frío. Me quedo dormida, con mi cabeza apoyada en su pecho. Él me acaricia el pelo. Creo que me estoy enamorando de él, aunque también siento algo por Eric...

Por la mañana Eric nos despierta y comemos algunas sobras de ayer. Seguimos buscando a nuestros padres, aunque no creo que los encontremos. Yo ya me he quedado sin esperanzas...Todavía me duele la pierna y sigo cojeando un poco, pero ya puedo andar mucho mejor.
Al cabo de un rato, oímos unas voces detrás de los arbustos. Me asomo con cautela y...

lunes, 5 de diciembre de 2011

CAPITULO 10

Se hace de noche y hace mucho frío, así que me arrimo a Roc todo lo que puedo y dejo que me abrace, para que nos mantengamos en calor mutuamente.
Hacemos turnos de vigilancia, primero él y luego yo, aunque en mi turno lo dejo dormir más tiempo del que le corresponde, porque está muy cansado, porque un muto le ha rajado el brazo, y, sí, porque me gusta verlo dormir.
Me siento a su lado y le quito los mechones de cabello que le caen sobre la frente y sonrío para mis adentros. La gente parece más joven cuando duerme, mi madre tiene razón.
Escucho un ruido, como de una rama partirse bajo el pie de alguien y saco mi arco y mis flechas, a la vez que despierto a Roc, que me mira contrariado. Esperamos a que salga la cabeza de algún muto, pero en vez de eso, vemos la de Eric. Él nos lanza una cuerda, hecha con lianas y cosas así, y salimos de ese horripilante agujero.
-¡Eric!- Exclamo encantada de verle, pero en seguida me tapo la boca con las manos, no quiero llamar la atención, quién sabe cuantas alimañas estarán acechándonos en estos momentos.
Eric me abraza y yo le devuelvo el gesto, estoy encantada de verlo con vida.
-Los mutos están cerca-, nos informa, confirmando nuestras sospechas- Yo he tenido suerte y no me han hecho nada,- Dice, mirando la herida de Roc.-
-Tenemos que largarnos de aquí ya- Confirma Roc.
Nos ponemos a caminar y llegamos a una parte del bosque que tiene los árboles con ramas bajas y robustas, menudo alivio. Escogemos nuestro árbol con sumo cuidado, y nos recostamos sobre las duras ramas, adormilados. Bueno, al menos si vienen los mutos, podremos defendernos desde  un lugar alto.

Cuando me despierto, no hay ni rastro de los mutos, lo que es buena señal, pues ya podemos salir a cazar al bosque, y la verdad es que estoy hambrienta y seguro que Eric y Roc también.
Cazo dos conejos y recolecto raíces de plantas acuáticas en un pequeño estanque. Roc me da las cantimploras de agua, ya vacías, y las lleno de agua otra vez.
Fabrico una pequeña fogata, pues los mutos se han ido, y comer conejo crudo puede ser malo.
Nos sentamos a comer. Es un alivio tener algo que llevarse a la boca.
-Tenemos que buscar a nuestros padres, no sabemos donde están.- Les explico mientras mordisqueo un trozo de muslo.
-No sabemos ni siquiera si están vivos- Responde Eric.
-Espero que estén bien...- Me preocupo.

Seguimos caminando toda la mañana, y solo nos paramos para descansar y para comer.
Mientras Roc caza algo, yo ayudo a Eric a tejer una red para pescar en algún río. Al cabo de un rato, noto que me mira con sus hermosos ojos verde aguamarina. Yo levanto la mirada.
-Vaya, todavía lo llevas puesto- Me dice, refiriéndose al collar que me regaló. No me lo he quitado desde que me lo puso- Me alegro de que te gustara- Me sonríe. Yo desvío la mirada, sonrojada.

Ya es por la tarde y estamos buscando algo que cazar. Eric y Roc van delante y yo les cubro las espaldas, simpre alerta a cualquier sonido o indicio de movimiento. Noto que Roc no se encuentra bien, aunque el diga lo contrario, así que lo obligo a sentarse y descansar un rato, pues el brazo le sangra demasiado. Él se recosta sobre el tronco de un árbol y cierra los ojos. Eric ha encontrado un arroyo, así que decido cazar algo por mi cuenta, aunque sin alejarme mucho.
Al cabo de un rato doy con un conejo gigantesco,se me hace la boca agua, y lo sigo por el bosque, porque me aleje un poco no pasará nada, ¿no?. Lo consigo cazar y lo meto en mi cinturón, casi no cabe, cuando me dispongo a volver...

viernes, 2 de diciembre de 2011

CAPITULO 9

Entonces otro grupo de charlajos empiezan a chillar con las voces de Jack, Morwenna y Erbin. Ahora sí que perdemos el control.
Llevamos un rato ya tirados en el suelo, retorciéndonos y gritando de dolor, cuando, retumbando por el bosque, suena un nombre.
-Katniss...
-Katniss...
-Katniss...
No entiendo nada de nada hasta que los veo. Una mezcla entre lagartos, hombres y vete tu a saber que más. Mis padres se miran y hacen señales de reconocimiento. Son los mutos que el presidente Sow soltó en el subsuelo del Capitolio para que asesinasen a mis padres y a sus compañeros rebeldes. Ellos mataron sin piedad al pobre de Finnick, lo sé porque veo que a Annie le da un ataque de locura y cae desmayada cuan larga es en los brazos de mi padre.
No hace falta decirnos nada para saber que tenemos que separarnos y buscar un escondite.
¡ Mierda! estamos en una parte del bosque en la que no hay árboles, y los pocos que hay tienen las ramas demasiado altas como para poder trepar por ellas, para mí, claro, pues mi madre y Gale estan subidos a un extraño arbol que no conozco, disparando flechas a los mutos (seguro que si no estuviésemos en esta situación, se estarían divirtiendo)
-¡Ivy, Ivy!¡corre como nunca lo hayas hecho!¡¡RÁPIDO!!- Me grita mi madre.
Doy vueltas en círculos, sin saber adonde ir. Veo a Johanna, subida en una roca alta, degollando mutos con sus hachas. Pienso en ir con ella, pero la roca es demasiado estrecha  para las dos. Veo también a mi padre, corriendo desesperadamente con Annie, todavía desmayada en brazos. No hay ni rastro de Roc ni de Eric.
Mi madre sigue chillándome que corra y empiezo a correr hacia delante, a una velocidad que ni yo misma creía que podía alcanzar.
Entonces, la tierra se hunde bajo mis pies y caigo al vacío.
¡Pum! caigo sobre la tierra y me froto con mis heladas manos el trasero. Instintivamente, me pongo de pie e intento salir del agujero en el que he caído, pero no puedo, es imposible. He caído en una trampa de los hombres del Distrito 14, que la habrán puesto ara cazar comida, pero se alegrarán mucho de que haya caído yo.
Entonces empiezo a desesperarme, las lágrimas me caen por las mejillas. Pronto llegarán los mutos y tendré que dejarme matar...
¡Pum! algo cae a mi lado en el hoyo. Preparo el arco, pero lo bajo al instante, es Roc. Se acerca a mí y me limpia las lágrimas con sumo cuidado.
-Ivy, Ivy.- Me dice con dulzura.- Ivy tranquila. Si vamos a morir, moriremos luchando. Cundo lleguen los mutos lucharemos hasta el final, ¿vale?
Quiero creerlo. Quiero creer que viviremos, pero sé muy bien que no. Que no sobreviviremos, así que me dejo abrazar y lloro silenciosamente sobre su hombro.
-Escucha, cuando vengan, te prometo que te protegeré con mi vida, si es necesario.- Me dice con ternura. Eso me alivia un poco, pero a la vez me preocupa, porque no quiero que muera. Me importa mucho.
-No será necesario, te lo aseguro.- Le sonrío. El me devuelve la sonrisa y hunde su cara en mi pelo. Me parece que le gusto.

sábado, 19 de noviembre de 2011

CAPITULO 8

Entonces mi madre sale corriendo hacia ellos, seguida de mi padre y de Annie. Se abrazan entre ellos y comienzan a hablar. No entiendo nada, ¡pero si no tienen nada que ver unos con otros! Eric, Roc y yo nos miramos extrañados.
Entonces mi madre se pone a llorar y el padre de Roc la consuela, al igual que mi padre y la madre de Roc a Annie.
Los padres de Roc se acercan a mí y me abrazan. Los miro sorprendida, ellos ven mi cara extrañada y me lo explican todo. Resulta que son Gale y Johanna, dos viejos amigos de mis padres. Ahora lo entiendo todo. Cuántas veces me ha contado mi madre historias de cuando cazaba con Gale en los bosques infringiendo la ley para dar algo de comer a sus familias. Y cuánto me habló de Johanna Mason, la chica que ganó sus Juegos haciéndose pasar por una debilucha , cubriendo así a la asesina que llevaba dentro.
Pasados ya los reencuentros, decidimos ponernos manos a la obra en nuestra misión de rescatar a los secuestrados.
Nos metemos en el distrito de inmediato, ya que de noche no hay vigilancia. Va a ser una tarea difícil pues este sitio es enorme y no sabemos nada sobre él. Solo Erbin podría ayudarnos, pero está secuestrada.
Seguimos caminando toda la noche, en busca de alguna señal que nos indique dónde pueden estar. Llevamos horas caminando en círculos, ya que no conocemos esto. Pronto amanecerá y los mutos saldrán de sus escondrijos para ir al campo de batalla.

Nos levantamos del claro donde nos habíamos parado a descansar y seguimos caminando. Llevamos un buen trecho cuando oímos algunas voces.

.-Son humanos-Susurra mi padre- Escondámonos. Y lo hacemos. Pero no son humanos, y mi madre los reconoce fácilmente. Son charlajos, y hay muchos. Se ponen en torno a nosotros a chillar con una voz de hombre. Es un chillido ensordecedor, como si lo estuvieran matando. Me doy la vuelta y veo a  Annie histérica, tapándose los oidos como hace cuando no quiere escuchar algo. Susurra un nombre: Finnick. Son los gritos de Finnick, cuando lo mataron sin piedad los mutos en el subsuelo del Capitolio.
 Entonces se tira al suelo y se pone a llorar. Eric la intenta calmar, pero no funciona. Se retuerce en el suelo presa del pánico.
Otros grupos de charlajos se ponen a imitar otras voces. No se les entiende al principio, pero conforme los otros charlajos se les unen a chillar, se les entiende perfectamente. Un grupo de charlajos hacen unos chillidos muy agudos, como de niña, y mi madre se une a Annie a llorar y retorcerse, histérica. Grita dos nombres: Prim y Rue.
Otros charlajos empiezan a hacer ruidos. Mis padres los reconocen: Madge, su padre, Mags, Thresh, las hermanas Leeg, Pollux, Portia, Boggs, Wiress...
Todas aquellas personas amigas de mis padres y de los padres de Roc y que están muertos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

CAPITULO 7

Estoy observando la entrada deel Distrito 14, cuando una fuerza descomunal me arranca del suelo y me levanta por los aires.

-¡¡Aaaaah!!-Chillo. Estoy muy asustada y cierro los ojos para esperar el golpe final, pero en vez de eso, me estrello contra el suelo. Entonces veo a un chico sacando una flecha del cuerpo inerte del muto que me levantó. Me levanta y me deja a dos centimetros de su cara. Tiene el pelo castaño como Eric, pero sus ojos son grises y tiene la piel aceitunada, como yo. Tiene cierto aire de La Veta, pero el el dorso de su camiseta lleva un gran dos.

-¿Estás bien?.-Me pregunta.
-Eeeh...Sí, sí estoy bien- Consigo responder, todavía atontada por el golpe
-Soy Roc, ¿y tú?-Pregunta él
-Ivy- Contesto
-Encantado de conocerte, Ivy- Me sonríe

Estamos como una hora cubriéndonos las espaldas cuando viene hacia mí Aline, muy acalorada y llorando. Señala un punto del campo y no le da tiempo de decirme nada cuando un muto le arranca la cabeza de un bocado. Me quedo paralizada. Así de sangrientamente he visto morir a mi mejor amiga. Roc me llama, me dice algo que no escucho apenas. Se me llenan los ojos de lágrimas, y caen por mis mejillas, sucias de tierra y sangre.

-¡Ivy!- Pero no reacciono a su llamada.-¡Ivy!.- Me sacude un poco y yo lo miro.- ¡Mira eso! ¿Es tu hermano?.- Me pregunta. Miro en la direccion de su dedo . No me lo puedo creer. Cuatro hombres llevan a rastras a Jack, Erbin y a otra chica. Esa chica tiene el pelo negro y la piel aceitunada. Los ojos no se le ven, porque está inconsciente al igual que Jack y Erbin. Lleva un gran dos prendido de su camiseta.
-¡Morwenna!-Grita Roc
-¿Es amiga tuya?- Le pregunto.
-Es mi hermana- Responde

Lo cojo de la mano y lo llevo a buscar a Eric. El siempre tiene una solución para todo.

-¡Eric!. ¡Se han llevado a Jack y a Erbin!.- Exclamo desesperada. Está atravesando mutos con su tridente.
-Tranquiiila- Me tranquiliza él.-Se los han llevado al 14, ¿no?- Asiento- Pues se lo diremos a nuestros padres y buscaremos una solución, ¿vale?
- Yo iré a mi distrito y vendré aquí por la noche. Venid vosotros también si quereis salvar a vuestros amigos- dice Roc
- S-Sí, vale- Consigo susurrar

Así que, Eric y yo volvemos a casa y se lo contamos todo a nuestros padres.

-¡No!- Estalla mi madre -¡No pueden haberse llevado a Jack! ¡Ni a Erbin! Es mi hijo, mi niño..., y ahora lo van a matar...- Mi madre se ha hechado a llorar y mi padre la consuela, aunque tiene lágrimas en los ojos.
-¿¡Tenéis idea de lo importante que es esa chica!?¡Todo el futuro de Panem estaba en sus manos!- Nos gruñe Haymitch, nuestro vecino, y el mentor de mis padres en sus Juegos.-¡Solo ella conoce el 14! y ahora está secuestrada...

Por la noche,vamos al 13, pero todavía no hay ni rastro de Roc, ni de sus padres. ¿He hecho bien en confiar en él? Le estoy dando vueltas a esa pregunta cuando vislumbramos unas sombras a lo lejos, dos hombers con arcos y una mujer con hachas. Conforme avanzan empiezo a verles las caras. Son Roc y sus padres.