jueves, 21 de junio de 2012

CAPITULO 19
-¡Y tres!- grito yo, y saltamos de los arbustos. Se inicia la matanza.
Corro hacia un muto y lo mato con una flecha, atravesándole la yugular. Miro a mi alrededor y veo que todos los mutos están muertos. Johanna está degollando al último hombre con sus hachas. Me dan arcadas de verlo. Sacudo la cabeza y me dirijo con mis compañeros a la salida del distrito 14. 
Salimos al exterior, a las ruinas del 13. Vemos a algunos mutos pero los matamos con facilidad mientras avanzamos corriendo para salir del 13.
Cae la noche y entramos en el bosque del distrito 12. Mi bosque y el de Aline... ¡Pum! Siento un dolor intenso en el pecho y se me llenan los ojos de lágrimas al recordarla.
Entramos en una casita, muy pequeña junto al lago en el que mi madre aprendió a nadar con su padre y en el que nos han enseñado a nosotros. Tiene una chimenea en el que cocinamos las ardillas que hemos cazado por el camino. ¡Qué bien, no tendré que comerlas crudas!
Mientras comemos, mi madre y Gale nos cuentan anécdotas de sus ratos cazando en estos bosques. Yo les escucho entusiasmada. 
También, después de comer cantamos la canción del árbol del ahorcado, mi favorita. Simplemente, disfruto de este momento, ya que lo que nos espera va a ser muy duro. Así que cierro los ojos y me recuesto junto a Roc e intento soñar con algo bonito.
Por la mañana, nos levantamos y volvemos rápidamente a nuestra casa. ¡Qué ganas de dormir en mi cama! Tenemos que avisar a todo Panem de lo que se trama en el distrito 14. Toda la nación depende de nosotros.
Me encantaría quedarme un poco más en el bosque, escuchando los sinsajos cantar e intentado retener el momento de volver y asumir nuestra responsabilidad, pero sacudo la cabeza con determinación. Debemos regresar.
Por el camino, veo que Morwenna y Eric van de la mano, pero ya no me pongo tan celosa, me gusta Roc.
A la media hora, cruzamos la valla. Voy corriendo y me tumbo sobre las flores de La Pradera, dejando que me inunde el delicioso aroma de la hierba, las margaritas y las prímulas.
Me levanto y corro hacia mi casa, en La Aldea de los Vencedores. Al llegar, saludo rápidamente a Haymitch y a mi abuela y ,mientras mis padres les cuentan todo, corro a darme un baño de agua caliente.











































viernes, 16 de marzo de 2012

CAPITULO 18

Me despierto sobresaltada y sudando, el precioso sueño de antes se ha transformado en una horrenda pesadilla.  Me miro las manos. Sucias hasta más no poder. Miro de reojo a los demás. Annie está revolviéndose, seguramente intentando escapar de sus pesadillas. Gale y Johanna duermen abrazados, al igual que mis padres. Eric, Roc y Morwenna duermen también, pero Jack... está sentado unas ramas más arriba de la mía, cabizbajo. Observo que está llorando silenciosamente. Pobrecito, a mí tambien me entristeció la muerte de Erbin, pero para él es otra cosa. Decido subir a verlo.
-Vete.
-Jack..., oh, sabes que no soporto verte así... deja de llorar.-Le suplico desesperada. Ahora he empezado a llorar yo también. Él se da cuenta y acepta mi abrazo comprensivo.-Tienes que ser fuerte, a ella no le gustaría verte así.- Le limpio la cara y lo achucho contra mí. Pasamos la noche así en su rama. Cuando mi hermano está triste yo no lo puedo soportar.
A la mañana siguiente me despierto muy temprano, aún está amaneciendo, pero debemos darnos prisa si queremos sacarle ventaja al pelotón de mutos. Tengo el presentimiento de que hoy saldremos de aquí.
No desayunamos nada, pues no tenemos comida, pero ya encontraremos algo por ahí. Bajo del árbol en silencio, preparo con mis amigos las armas y nos comenzamos a caminar. Según Erbin, la salida no debe estar muy lejos.
Por el sol, calculo que serán las doce o la una y yo ya no puedo más. Me muero de hambre y noto que voy a desmayarme en cualquier momento cuando las veo. ¡Son frambuesas silvestres! Corro como me lo permite el cuerpo y vuelvo con un buen puñado, lo justo para todos. Me las como como si no hubiese comido nunca antes en mi vida y no me sientan muy bien, pero al menos tengo el estómago lleno.
Seguimos caminando, siempre alerta por si vienen los mutos, y allí está. Es la salida. Me dispongo a salir corriendo cuando mi padre y Gale me empujan hacia unos arbustos.
-¡silencio!.- Me susurran a la vez. Es entonces cuando observo mejor la entrada y me doy cuenta de que está vigilada por dos hombres y varios mutos. Está claro lo que pretenden. No no quieren dejar salir, ni tampoco dejarán entrar a nadie del exterior. Desde que escapamos, la vigilancia se ha hecho mucho más fuerte.
Llegamos a la conclusión de que si queremos salir, tendremos que matar a estas personas, cosa que no me hace gracia, pero lo tendré que hacer si no quiero que llegue el otro pelotón y nos mate.
-Vale.- Susurra mi madre.-A la de tres salimos corriendo hacia ellos.
-Una.-Dice Johanna
-Dos.-Dice Jack
-¡Y tres!.-Grito yo.

domingo, 29 de enero de 2012

CAPITULO 17

Jack se vuelve loco y va corriendo hacia ella, cuchillo en mano y Heebra se va en su muto, con una sonrisa satisfactoria en la cara. Jack la mira con odio, mientras gruesas lágrimas le resbalan por las mejillas. Se arrodilla al lado de Erbin y clava el cuchillo en la tierra con rabia. Ella lo mira con párpados temblorosos.
-Jack...-Susurra.
-Dime.-Responde él, con una dulzura increíble.
-Se-seguid caminando... hacia el este.-Balbucea ella.-Se acabará el bosque.-Tose sangre y él se la limpia con delicadeza.-Y... encontraréis la salida.
-Gracias.-Responde él besándole la mejilla. Ella le retiene suavemente la mano sobre su pecho, pero pronto afloja los dedos, dejando caer la mano al suelo.
Jack le cierra los ojos con delicadeza y se derrumba sobre ella a llorar. Mi madre, que llora silenciosamente, le toca el hombro.
-Jack... Te entiendo, yo también he pasado por esto, y más de una vez.-Lo intenta consolar. Claro que lo entiende, ella vio morir a Tita Prim y a la tributo Rue, su aliada en Los Juegos del Hambre.
-No...-Susurra él.-No... ¡¡¡Tú no sabes nada, no lo entiendes!!!.-Grita desesperado.-¡¡Yo la quería!!, y la seguiré amando siempre...-Entonces sale corriendo hacia el bosque.
-¡Jack!.-Exclama mi madre, pero se queda en su sitio.
-Deja uqe yo hable con él, Katniss, de padre a hijo.
Se va tras mi hermano y nosotros metemos el cadáver de Erbin en la cueva.
-Vamos a buscarlos, no deben andar muy lejos.-Dice Gale.
 Yo echo un último vistazo a la cueva, logro vislumbrar unos rizos rojos y me obligo a apartar la mirada, triste.

Nos encontramos con Jack y mi padre. Vaya, me asombra la cara de determinación de Jack. ¿Qué le habrá dicho mi padre?
Nos ponemos otra vez en marcha, siguiendo la dirección que nos indicó Erbin.
-Rápido, el pelotón nos estará pisando los talones.-Dice Johanna. Veo a Annie estremecerse y a Eric que la abraza.

Nos subimos a un árbol bien grande y nos quedamos dormidos al instante. Estamos destrozados por todas las emociones del día. Decidimos no hacer guardia. Tenemos que estar todos descansados si queremos salir de aquí mañana. Yo me quedo dormida pronto. Esta noche tengo un sueño maravilloso. Sueño que estoy con Roc en La Pradera de mi casa, a solas con él y me besa como ayer. No hay rastros de sangre ni de tierra. Después me dirijo hacia el bosque y veo a Erbin y a Aline, haciendo collares de flores, juntas y riéndose. Es un sueño precioso. En los sueños he salido a mi madre, eso está claro. Cuando las cosas van realmente mal, nuestra mente nos regala un sueño bonito.

domingo, 22 de enero de 2012

CAPITULO 16.

Por la mañana me despierta mi padre y me da un achuchón. ¿Habrá visto lo de anoche?. Me sonrojo sólo de pensarlo. Me acompaña hasta donde están los otros, desayunando bayas. Bueno, al menos no son ardillas muertas y crudas, qué asco. Me siento con ellos a comer mientras intercambio miradas cómplices con Roc y Morwenna me lanza miradas fulminantes.
Terminamos de comer, lo recogemos todo y nos preparamos para seguir buscando la salida. Erbin nos dijo que si nos damos prisa, puede que la encontremos esta noche, así que nos ponemos a caminar lo más antes posible.
Llevamos horas caminando. Estoy muerta de cansancio y me voy a derrumbar cuando escucho un tiro, seguido de muchos ruidos estrepitosos.
Tenemos que escondernos. Nos metemos detrás de unos matorrales y esperamos. Vemos pasar un grupo de mutos gigantescos con un pelotón de hombres que llevan un horrible uniforme verde. Mierda, todos van armados.
Entonces surge de entre ellos un muto, el más grande y fiero de todos, con aspecto de tigre, y sobre él va montada Heebra, armada con una horrenda ballesta y sin parar de dar órdenes. Vaya, que mal me cae, es tan estúpida como Morwenna. Pasan por nuestro lado y todos contenemos la respiración. Estoy temblando y Roc me abraza. Jack y Erbin también se abrazan, temiendo por sus vidas. Parece que estos mutos no tienen muy desarrollado el olfato.
Gale nos ordena salir con cuidado cuando se pierden de vista en el horizonte. Cuando nos estamos levantando lo vemos. Un horrible charlajo que se ha puesto a chillar lo que nos ha dicho Gale.
-¡¡Salid con cuidado!!.-Chilla.-¡¡Salid con cuidado!!.
Mi madre, desesperada, le dispara a la cabeza, pero el maldito pajarraco nos ha delatado. Todos los charlajo de la zona lo empiezan a imitar. Intentamos escapar, pero es demasiado tarde.
-¡¡Por ahí!!.- Oigo gritar a Heebra.
Todos nos ponemos a correr, como si de ello dependieran nuestras vidas, lo cuál es cierto. Intentamos no tropezar con los árboles, que están muy juntos por aquí.
Nos alcanzan rápidamente cuatro mutos, pero los matamos con facilidad y seguimos corriendo. Corremos cuesta arriba y encontramos una cueva. No es lo mejor del mundo, pero es lo que hay.
Nos escondemos antes de que nos vean y nos apretujamos en el interior de la caverna, que es muuy pequeña para el numeroso grupo que somos. Estoy muy asustada y mi padre me abraza, diciendome palabras tranquilizantes al oído. Se escuchande lejos las voces de Heebra y de los mutos.
Noto que alguien me agarra del brazo y tira. Es Jack.
-¡¡Erbin!!.-Chilla.-¡¡No está!!
La busco con la mirada mientras le mando callar. Me asomo afuera y la veo. La pobre está intentando subir a la cueva, pero tropieza y se cae al suelo. Jack se libra de mí e intenta ir hacia ella, pero no le da tiempo a hacer nada por ella antes de que Heebra la atraviese por la espalda con su ballesta.

domingo, 25 de diciembre de 2011

CAPITULO 15

Al rato, vuelve con un puñado de bayas y me las deposita en las palmas de mis manos.
-Oh, Roc... Muchas gracias, de verdad.
-De nada, es un placer.
Después de cenar, decidimos dormir hasta mañana por la mañana, temprano, para empezar a buscar la salida de este distrito.
Nos subimos al árbol y nos instalamos. Erbin hará la primera guardia.

Me despierto sobresaltada, tras despertarme de una pesadilla. Noto que Jack se ha levantado. Claro, el segundo turno le toca a él. Baja del árbol y espero a que suba Erbin, pero eso no ocurre. Al cabo de un rato decido asomarme, ya que me preocupa que les haya pasado algo malo. Me asomo a mi rama y los veo. Tumbados en la hierba, abrazados y mirando las estrellas. Jack le empieza a hacer cosquillas y Erbin ríe y le besa. Sonrío. No se han separado desde que los rescatamos y seguro que están muy enamorados. En cambio yo... yo... uuuuffff... Me gusta mucho Roc, pero también me gusta mucho Eric...
Se quedan así, abrazados hasta que termina la guardia de Jack y entonces suben al árbol.
Yo me hago la dormida, no quiero que crean que les estaba espiando, pero veo de refilón que Jack le acaricia la mejilla a Erbin y ella le da un apasionado beso. Luego se despiden y mi hermano me despierta para mi turno.
Bajo del árbol y me tumbo en la fresca hierba. Dedicaré mis dos horas de guardia a observar las estrellas.

Absorta en el cielo, escucho un ruido. Viene de nuestro árbol, así que preparo el arco. Oh, vaya solo es Roc. La siguiente guardia le toca a él, pero ha bajado más temprano de lo acordado.
-¡Roc! Que susto, ¿por qué has bajado tan temprano?
-Es que quería estar contigo un rato.-Me dice él con una sonrisa. Yo me sonrojo hasta las orejas y acepto. Nos tumbamos en la hierba y nos quedamos mirando las estrellas. Entonces empieza a refrescar y Roc me abraza. Nos quedamos mirándonos a los ojos por un instante y entonces él me alza el mentón, me coge el rostro entre sus manos y se acerca a mí para darme un suave beso en los labios. El tiempo se detiene y yo me entrego a ese beso. Mi primer beso. Es una sensación de calidez maravillosa. Me preocupa que el corazón se me salga del pecho. Entonces Roc me suelta y yo dejo escapar un pequeño suspiro. Él me sonríe y me da una caricia en la mejilla. Me derrite que haga eso y le miro disgustada porque haya durado tan poco.
-Ivy.-Me dice con dulzura.-Vete a dormir, ya me encargo yo de la guardia, ¿vale?
-Eeh... Sí, claro claro...-Contesto, tímida, y subo al árbol para acostarme. Llego a mi rama y dejo que mis adormilados ojos se cierren.

sábado, 24 de diciembre de 2011

CAPITULO 14

Bajo del árbol con sigilo y me acerco al lago. Empiezo a llenar las cantimploras cuando oigo un ruido detrás mía. Me doy la vuelta y me topo con los ojos verdes de Eric. Me quedo mirándolos, hipnotizada mientras voy acercando mi boca a la suya, cuando viene Morwenna y le agarra del brazo. Luego hace como si se tropieza (que mal actúa), se lanza al lago y finge no saber nadar, para que Eric la salve.

-¡¡Socorro!!¡¡Socorro, que no sé nadar!!¡¡Auxilio!!.- Grita ella ''desesperada''. Esta tía es imbécil, ¡nos podrían encontrar en un abrir y cerrar de ojos!. Encima Eric la salva. Esto es el colmo, pero ¿qué se habrá creído?. Morwenna se hace la inconsciente porque ''ha tragado demasiada agua''. El pobre Eric le hace el boca-boca y ella le ahoga a besos, diciéndole que es su héroe y tal.

Aquí sobro, así que decido ir a buscar a Roc para cazar algo que comer. Estoy furiosa y un poco celosa, no puedo soportar ver a Morwenna tratar así a Eric.
Voy a buscar a Roc a nuestro árbol y lo veo limpiando sus flechas debajo de una rama.

-Roc, ¿te apetece ir a cazar un rato?.-Le pregunto. Él me responde que sí con una de sus hermosas sonrisas.
Cojo mi arco y mi carcaj y nos internamos en el bosque, sin alejarnos mucho del grupo, claro, pues no quiero que me pase otra vez lo de la pantorrilla.

Vamos a una zona donde vemos ardillas y nos tiramos toda la tarde cazando. Yo le cubro las espaldas y él me las cubre a mí. Nos protegemos mútuamente y me enpiezo a sentir como se sentía mi madre cuando cazaba con Gale.
Me encuentro genial. Me estoy divirtiendo como nunca. Roc es fantástico. No como su hermana, tan creída y superficial. No la entiendo. Si fuese un poco más amable, pues me hubiese caído bien, pero ¿como se atreve a tratar de esa manera a Eric?
Bueno, aunque estando con Roc, nada me importa. Solo existimos él y yo.
Cuando empieza a anochecer, decidimos volver, con siete ardillas.
Me dispongo a encender una hoguera para cocinar las ardillas, pero mi madre la apaga rápidamente con su bota.
-¡Ivy!¡¿Como se te ocurre encender un fuego ahora?!.- Exclama.-¿Es que estás loca o qué? Insensata... Nos podrían haber encontrado por el humo, cariño....- Me explica.
Bueno, nos tendremos que comer las ardillas crudas... Qué asco.

Mis padres, Gale, Johanna y Erbin se las comen sin rechistar. Annie y Eric se comen los peces que pescaron esta mañana. ¡Si hasta mi hermano se come una para quedar bien delante de Erbin!. Roc se las come también y Morwenna... Morwenna es como un perro, se come todo lo que le echen. Pero yo no puedo, todo está asqueroso. Intento comerme las orejas, que es la parte que tiene menos sangre.
Roc se da cuenta de que no soporto las ardillas y se levanta para adentrarse en el bosque.

viernes, 23 de diciembre de 2011

CAPITULO 13

Ya es de noche y nosotros esperamos y esperamos, pero, qué quieres que te diga... yo me empiezo a aburrir, pues no oigo ningún sonido alarmante, a parte de los muchos ruidos raros que provienen del bosque, así que decido acercarme a la cabaña un poco y me asomo a la ventana, lo justo como para poder ver lo que hay en su interior, pero que no me descubran a mí. Es más pequeña de lo que parece, tiene un pequeño saloncito y un dormitorio, donde seguramente dormirán Heebra y su ayudante.

En el salón están atados a unas sillas, pegadas a la pared, Jack, Erbin y Morwenna. Están despiertos y tiemblan, pero no sé si de frío o de miedo. Parece que no hayan dormido en varios días, pues tiene unas marcadas ojeras bajo los ojos. Erbin tiene apoyada la cabeza en el hombro de Jack y éste le susurra cosas al oído. Morwenna intenta liberarse con toda la fuerza que le permite su cuerpo, retorciendose sobre las cuerdas. Sus armas están al otro lado de la sala, para que no las puedan alcanzar. Si queremos sacarlos de allí, es ahora o nunca.
Me doy la vuelta y veo que los demás se han unido a mí y están examinando la cabaña, buscando ideas para sacarlos de ahí.
Él problema es cómo entrar. Podríamos romper una ventana, pero el ruido despertaría a Heebra, y no podemos permitirlo. Entonces la veo, una chimenea, pequeña, pero yo podría entrar por ella.

-Escuchad, que tengo una idea.- Todos me miran atentos.-Necesitamos sacarlos de ahí, y yo puedo entrar por la chimenea, así no haremos tanto ruido, ¿qué os parece?.

Lo que imaginaba. Todos se oponen. Pero conforme avanza el tiempo y no se nos ocurre nada mejor, decidimos usar mi plan.
Me ayudan a trepar por el tejado hasta llegar a el pequeño orificio. Me escurro por su interior. Oggg, esto es claustrofóbico. Me retuerzo por el conducto de la chimenea, es más estrecho de lo que creía y empieza a faltarme el aire.

Cuando llego abajo y me ven, se asustan, ya que estoy irreconocible, llena de hollín. Pero al acercarme, mi hermano me reconoce rápidamente y se les saltan las lágrimas de alegría y emoción.  Los mando callar con mi dedo. Cojo las armas del perchero y corto las cuerdas que los tenían retenidos en las sillas. Ellos se masajean las muñecas, moradas por las cuerdas.
Abro con cuidado la ventana del salón, y Jack, Morwenna y Erbin salen al exterior. Están todos fuera menos yo, y justo cuando voy a salir, el ayudante de Heebra sale del dormitorio, todavía adormilado. Me dirijo hacia él y le pego una patada en la cabeza, dejándolo inconsciente. Mi madre lo habría matado para que no fuese testigo de que han escapado con nosotros, pero es que todavía no estoy preparada para matar a una persona.
Salgo rápidamente por la ventana y nos perdemos en el bosque.

Encontramos un buen árbol y trepamos a él para escondernos. Tenemos que ser muy precavidos, pues, dentro de un par de horas sabrán que hemos escapado y vendrán a buscarnos por el bosque, y ten por seguro que no nos dejarán salir con vida, porque, la verdad, no creo que les guste que todo Panem sepa que ellos se esconden aquí.
Lo único que podemos hacer ahora es salir de este apestoso distrito sin que nos vean, y la salida está a varios días de camino.

Escalo a las ramas más altas y observo en silencio lo que me rodea. Veo a mi hermano y a Erbin abrazados, mirando la puesta de sol. Qué monos. Ahora el cielo tiene ese color anaranjado que tanto les gusta a mi padre y a mi hermano.
Busco con la mirada a mis padres. Están en otra rama sentados y hablando con Johanna y Gale. Sonrío. Seguro que tendrán muchísimas cosas que contarse.
Volteo la cabeza y veo un pequeño laguito con peces. Será mejor que llene las cantimploras, que están vacías. Ahora mismo el agua es muy importante y no sabemos cuando volveremos a verla. No quiero que nos pase lo que le pasó a mi madre en Los Juegos del Hambre.

martes, 20 de diciembre de 2011

CAPITULO 12:

Me asomo a los matorrales con cautela y entonces los veo.¡Son nuestros padres! Sin pensármelo dos veces, voy directa hacia ellos, los derribo y no puedo hacer otra cosa más que ponerme a llorar a moco tendido en los brazos de mi padre.¡Es que no puedo hacerme la idea de que estén vivos!

Después de los reencuentros decidimos comer algo, pues estamos todos hambrientos. Luego, nos preparamos para salir y buscar a los secuestrados. Espero que estén bien...

Empezamos a buscarlos y Eric me coje en brazos.

-Eric bájame que estoy bien; de verdad, puedo caminar...- Le replico, pero él no parece escucharme y yo me resigno, es demasiado cabezota. Bueno, así no nos retrasaré por mi extraña manera de caminar.

Seguimos buscando hasta que el sol se coloca en lo más alto del cielo. Ni rastro de Jack, de Erbin y Morwenna.

Llevamos un buen rato buscando, cuando mi madre, que no puede aguantar más tiempo las lágrimas, se derrumba a llorar

-Nunca los encontraremos.- Solloza.- Quién sabe lo grande que podría ser este distrito, y, y...¡seguramente ya los habrán matado!- Exclama mi madre mirando a mi padre, que le seca las lágrimas y le susurra algo al oído. Algo que hace que se levante, que se quite la tierra de encima y siga adelante.

Por la tarde paramos a descansar un rato para comer algo.

- Este sitio es de lo más extraño.- Dice Gale.- Porque los mutos hombre-lagarto estaban en el subsuelo del Capitolio, no aquí, y, además, quedaban poquísimos, ya que los matamos a casi todos.

-Sí.- Afirma mi madre.- Hay muchos mutos; demasiados, y es muy extraño que hayan llegado hasta aquí.

Este lugar es muy extraño. ¿De donde salen tantos mutos? Erbin comentó algo sobre que aquí vivían personas con mutos, pero, ¿de donde sacarán tantísimos mutos?

Sigo dándole vueltas a estas preguntas en mi cabeza cuando escuchamos un ruido. Rápidamente, preparamos nuestras armas, esperando a que los mutos aparezcan de la maleza, pero no ocurre nada, absolutamente nada. Seguimos escuchando... y... ¡son voces humanas! Afinamos todo lo que podemos el oído cuando escuchamos una voz que a Roc y a sus padres les es familiar...

-¡¡Morwenna!!.- Exclama Johanna, pero en seguida se tapa la boca. ¡Idiota!, nos podrían haber escuchado.

-Es ella, la reconocería entre miles.- Nos explica ella, en voz baja.

-¡¡¡Suéltame maldito capullo!!!.- Grita Morwenna.-¿¡Es que no me escuchas, gilipollas de mierda!?.-Se escucha.-¡¡Dadme mis haaachaaaaaaaas!! ¡Cuándo las recupere os rebañaré el pescuezo, idiotas!

Nos acercamos sigilosamente y los vemos. Un guardia lleva cogida a Morwenna y la tiene hechada al hombro, ella, por su parte, no para de patalear. Jack y Erbin están atados y avanzan porque unos guardias tienen dos cuchillos apuntando a sus espaldas.
-¡Bueno, pequeños espías!Será mejor que solteis toda la información que tengais. A menos que os gusten las torturas...-Exclama el guardia jefe.
Que horror, van a torturarlos. Hay que sacarlos de ahí ya.
Decidimos seguirlos. Ya que son demasiados como para tenderles una emboscada.
Los seguimos hasta que llegan a una pequeña cabaña. De ella sale una joven mujer rubia con los ojos azules, como los míos, y empieza a dar órdenes a los guardias. Empujan a Jack, Erbin y Morwenna a la cabaña y se van. La muchacha se mete en la cabaña, seguida de un hombre, que parece ser su ayudante y cierran la puerta.

viernes, 9 de diciembre de 2011

CAPITULO 11

Me dispongo a volver cuando algo me derriba. Abro mis temblorosos ojos, todavía mareada por el golpe y veo que se cierne sobre mí un gigantesco oso pardo. Intento desesperadamente escapar, pero él me da un zarpazo en la pantorrilla, desgarrandome la carne.
-¡¡¡Aaaaaaaaaaah!!!- Grito de dolor. Espero que alguien con un buen corazón me oiga y me salve. Ojalá no me hubiese alejado de los chicos...¡Tonta!.
Cierro los ojos con fuerza, preparándome para recibir el golpe de gracia cuando cae rodando a mi lado la cabeza del oso. Miro desconcertada a mi alrededor y veo a Eric empujando a un lado el cuerpo inerte del oso. Él me ofrece su mano y yo la acepto agradecida, pero en cuanto apoyo la pierna herida, me desplomo en el suelo; que suerte que estaba Eric allí para cojerme. Me coje en brazos, pero antes se raja la camiseta y me venda la pantorrilla. Me acaricia el pelo suavemente mientras me lleva al árbol con Roc.
-Eric- Le susurro.-Gracias por salvarme...otra vez.
Me deposita en la hierba junto a Roc, que mira mi pierna con expresión triste mientras Eric cocina los peces y el conejo.
Nos comemos los ricos peces y el conejo, que después de lo ocurrido, no me parece nada sabroso.
Luego, empieza a oscurecer y decidimos buscar un árbol en el que subirnos para poder dormir algo. Yo soy un estorbo, porque la pierna me duele mucho y voy cojeando. Eric, que parece que se ha hartado de verme sufrir, me sube a su espalda y yo me siento culpable.

Por fin encontramos un árbol decente y lo escalamos, bueno, lo escalan, porque yo voy agarrada a Eric. Cuando subimos, intentamos colocarnos en una posición relativamente cómoda. Pronto nos quedamos dormidos.

Por la noche, me despierto para hacer mis necesidades e intento bajar sola para no molestar a los otros, pero al apoyar la pierna rabio de dolor y me tengo que morder el labio para no gritar. Voy bajando poquito a poquito hasta que Roc se despierta. Normal, hago demasiado ruido.  Me ve intentando bajar, viene hacia mí y me coje en brazos. Me lleva así hasta depositarme en el suelo.
-No deberías haberme bajado, Roc.-Le digo preocupada.-Tienes el brazo mal.-Él me coje la mano y se acaricia el brazo malo con ella.
-Tranquila, ya esta mucho mejor.-Me sonríe.-Está cicatrizando. Le doy un abrazo. No he podido reprimir mi impulso de arrimarme a su calor, me lo devuelve y se sonroja.
Me meto tras unos arbustos, un poco avergonzada para hacer mis necesidades. Termino, y vuelvo con él.
-¿Quieres que te suba?- Me pregunta.
-No, no.-le contesto.-No puedo dormir.- Me quedaré aquí.
-Pues me quedo contigo.- Me dice acercandose a mí. Me abraza, porque tenemos mucho frío. Me quedo dormida, con mi cabeza apoyada en su pecho. Él me acaricia el pelo. Creo que me estoy enamorando de él, aunque también siento algo por Eric...

Por la mañana Eric nos despierta y comemos algunas sobras de ayer. Seguimos buscando a nuestros padres, aunque no creo que los encontremos. Yo ya me he quedado sin esperanzas...Todavía me duele la pierna y sigo cojeando un poco, pero ya puedo andar mucho mejor.
Al cabo de un rato, oímos unas voces detrás de los arbustos. Me asomo con cautela y...

lunes, 5 de diciembre de 2011

CAPITULO 10

Se hace de noche y hace mucho frío, así que me arrimo a Roc todo lo que puedo y dejo que me abrace, para que nos mantengamos en calor mutuamente.
Hacemos turnos de vigilancia, primero él y luego yo, aunque en mi turno lo dejo dormir más tiempo del que le corresponde, porque está muy cansado, porque un muto le ha rajado el brazo, y, sí, porque me gusta verlo dormir.
Me siento a su lado y le quito los mechones de cabello que le caen sobre la frente y sonrío para mis adentros. La gente parece más joven cuando duerme, mi madre tiene razón.
Escucho un ruido, como de una rama partirse bajo el pie de alguien y saco mi arco y mis flechas, a la vez que despierto a Roc, que me mira contrariado. Esperamos a que salga la cabeza de algún muto, pero en vez de eso, vemos la de Eric. Él nos lanza una cuerda, hecha con lianas y cosas así, y salimos de ese horripilante agujero.
-¡Eric!- Exclamo encantada de verle, pero en seguida me tapo la boca con las manos, no quiero llamar la atención, quién sabe cuantas alimañas estarán acechándonos en estos momentos.
Eric me abraza y yo le devuelvo el gesto, estoy encantada de verlo con vida.
-Los mutos están cerca-, nos informa, confirmando nuestras sospechas- Yo he tenido suerte y no me han hecho nada,- Dice, mirando la herida de Roc.-
-Tenemos que largarnos de aquí ya- Confirma Roc.
Nos ponemos a caminar y llegamos a una parte del bosque que tiene los árboles con ramas bajas y robustas, menudo alivio. Escogemos nuestro árbol con sumo cuidado, y nos recostamos sobre las duras ramas, adormilados. Bueno, al menos si vienen los mutos, podremos defendernos desde  un lugar alto.

Cuando me despierto, no hay ni rastro de los mutos, lo que es buena señal, pues ya podemos salir a cazar al bosque, y la verdad es que estoy hambrienta y seguro que Eric y Roc también.
Cazo dos conejos y recolecto raíces de plantas acuáticas en un pequeño estanque. Roc me da las cantimploras de agua, ya vacías, y las lleno de agua otra vez.
Fabrico una pequeña fogata, pues los mutos se han ido, y comer conejo crudo puede ser malo.
Nos sentamos a comer. Es un alivio tener algo que llevarse a la boca.
-Tenemos que buscar a nuestros padres, no sabemos donde están.- Les explico mientras mordisqueo un trozo de muslo.
-No sabemos ni siquiera si están vivos- Responde Eric.
-Espero que estén bien...- Me preocupo.

Seguimos caminando toda la mañana, y solo nos paramos para descansar y para comer.
Mientras Roc caza algo, yo ayudo a Eric a tejer una red para pescar en algún río. Al cabo de un rato, noto que me mira con sus hermosos ojos verde aguamarina. Yo levanto la mirada.
-Vaya, todavía lo llevas puesto- Me dice, refiriéndose al collar que me regaló. No me lo he quitado desde que me lo puso- Me alegro de que te gustara- Me sonríe. Yo desvío la mirada, sonrojada.

Ya es por la tarde y estamos buscando algo que cazar. Eric y Roc van delante y yo les cubro las espaldas, simpre alerta a cualquier sonido o indicio de movimiento. Noto que Roc no se encuentra bien, aunque el diga lo contrario, así que lo obligo a sentarse y descansar un rato, pues el brazo le sangra demasiado. Él se recosta sobre el tronco de un árbol y cierra los ojos. Eric ha encontrado un arroyo, así que decido cazar algo por mi cuenta, aunque sin alejarme mucho.
Al cabo de un rato doy con un conejo gigantesco,se me hace la boca agua, y lo sigo por el bosque, porque me aleje un poco no pasará nada, ¿no?. Lo consigo cazar y lo meto en mi cinturón, casi no cabe, cuando me dispongo a volver...

viernes, 2 de diciembre de 2011

CAPITULO 9

Entonces otro grupo de charlajos empiezan a chillar con las voces de Jack, Morwenna y Erbin. Ahora sí que perdemos el control.
Llevamos un rato ya tirados en el suelo, retorciéndonos y gritando de dolor, cuando, retumbando por el bosque, suena un nombre.
-Katniss...
-Katniss...
-Katniss...
No entiendo nada de nada hasta que los veo. Una mezcla entre lagartos, hombres y vete tu a saber que más. Mis padres se miran y hacen señales de reconocimiento. Son los mutos que el presidente Sow soltó en el subsuelo del Capitolio para que asesinasen a mis padres y a sus compañeros rebeldes. Ellos mataron sin piedad al pobre de Finnick, lo sé porque veo que a Annie le da un ataque de locura y cae desmayada cuan larga es en los brazos de mi padre.
No hace falta decirnos nada para saber que tenemos que separarnos y buscar un escondite.
¡ Mierda! estamos en una parte del bosque en la que no hay árboles, y los pocos que hay tienen las ramas demasiado altas como para poder trepar por ellas, para mí, claro, pues mi madre y Gale estan subidos a un extraño arbol que no conozco, disparando flechas a los mutos (seguro que si no estuviésemos en esta situación, se estarían divirtiendo)
-¡Ivy, Ivy!¡corre como nunca lo hayas hecho!¡¡RÁPIDO!!- Me grita mi madre.
Doy vueltas en círculos, sin saber adonde ir. Veo a Johanna, subida en una roca alta, degollando mutos con sus hachas. Pienso en ir con ella, pero la roca es demasiado estrecha  para las dos. Veo también a mi padre, corriendo desesperadamente con Annie, todavía desmayada en brazos. No hay ni rastro de Roc ni de Eric.
Mi madre sigue chillándome que corra y empiezo a correr hacia delante, a una velocidad que ni yo misma creía que podía alcanzar.
Entonces, la tierra se hunde bajo mis pies y caigo al vacío.
¡Pum! caigo sobre la tierra y me froto con mis heladas manos el trasero. Instintivamente, me pongo de pie e intento salir del agujero en el que he caído, pero no puedo, es imposible. He caído en una trampa de los hombres del Distrito 14, que la habrán puesto ara cazar comida, pero se alegrarán mucho de que haya caído yo.
Entonces empiezo a desesperarme, las lágrimas me caen por las mejillas. Pronto llegarán los mutos y tendré que dejarme matar...
¡Pum! algo cae a mi lado en el hoyo. Preparo el arco, pero lo bajo al instante, es Roc. Se acerca a mí y me limpia las lágrimas con sumo cuidado.
-Ivy, Ivy.- Me dice con dulzura.- Ivy tranquila. Si vamos a morir, moriremos luchando. Cundo lleguen los mutos lucharemos hasta el final, ¿vale?
Quiero creerlo. Quiero creer que viviremos, pero sé muy bien que no. Que no sobreviviremos, así que me dejo abrazar y lloro silenciosamente sobre su hombro.
-Escucha, cuando vengan, te prometo que te protegeré con mi vida, si es necesario.- Me dice con ternura. Eso me alivia un poco, pero a la vez me preocupa, porque no quiero que muera. Me importa mucho.
-No será necesario, te lo aseguro.- Le sonrío. El me devuelve la sonrisa y hunde su cara en mi pelo. Me parece que le gusto.

sábado, 19 de noviembre de 2011

CAPITULO 8

Entonces mi madre sale corriendo hacia ellos, seguida de mi padre y de Annie. Se abrazan entre ellos y comienzan a hablar. No entiendo nada, ¡pero si no tienen nada que ver unos con otros! Eric, Roc y yo nos miramos extrañados.
Entonces mi madre se pone a llorar y el padre de Roc la consuela, al igual que mi padre y la madre de Roc a Annie.
Los padres de Roc se acercan a mí y me abrazan. Los miro sorprendida, ellos ven mi cara extrañada y me lo explican todo. Resulta que son Gale y Johanna, dos viejos amigos de mis padres. Ahora lo entiendo todo. Cuántas veces me ha contado mi madre historias de cuando cazaba con Gale en los bosques infringiendo la ley para dar algo de comer a sus familias. Y cuánto me habló de Johanna Mason, la chica que ganó sus Juegos haciéndose pasar por una debilucha , cubriendo así a la asesina que llevaba dentro.
Pasados ya los reencuentros, decidimos ponernos manos a la obra en nuestra misión de rescatar a los secuestrados.
Nos metemos en el distrito de inmediato, ya que de noche no hay vigilancia. Va a ser una tarea difícil pues este sitio es enorme y no sabemos nada sobre él. Solo Erbin podría ayudarnos, pero está secuestrada.
Seguimos caminando toda la noche, en busca de alguna señal que nos indique dónde pueden estar. Llevamos horas caminando en círculos, ya que no conocemos esto. Pronto amanecerá y los mutos saldrán de sus escondrijos para ir al campo de batalla.

Nos levantamos del claro donde nos habíamos parado a descansar y seguimos caminando. Llevamos un buen trecho cuando oímos algunas voces.

.-Son humanos-Susurra mi padre- Escondámonos. Y lo hacemos. Pero no son humanos, y mi madre los reconoce fácilmente. Son charlajos, y hay muchos. Se ponen en torno a nosotros a chillar con una voz de hombre. Es un chillido ensordecedor, como si lo estuvieran matando. Me doy la vuelta y veo a  Annie histérica, tapándose los oidos como hace cuando no quiere escuchar algo. Susurra un nombre: Finnick. Son los gritos de Finnick, cuando lo mataron sin piedad los mutos en el subsuelo del Capitolio.
 Entonces se tira al suelo y se pone a llorar. Eric la intenta calmar, pero no funciona. Se retuerce en el suelo presa del pánico.
Otros grupos de charlajos se ponen a imitar otras voces. No se les entiende al principio, pero conforme los otros charlajos se les unen a chillar, se les entiende perfectamente. Un grupo de charlajos hacen unos chillidos muy agudos, como de niña, y mi madre se une a Annie a llorar y retorcerse, histérica. Grita dos nombres: Prim y Rue.
Otros charlajos empiezan a hacer ruidos. Mis padres los reconocen: Madge, su padre, Mags, Thresh, las hermanas Leeg, Pollux, Portia, Boggs, Wiress...
Todas aquellas personas amigas de mis padres y de los padres de Roc y que están muertos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

CAPITULO 7

Estoy observando la entrada deel Distrito 14, cuando una fuerza descomunal me arranca del suelo y me levanta por los aires.

-¡¡Aaaaah!!-Chillo. Estoy muy asustada y cierro los ojos para esperar el golpe final, pero en vez de eso, me estrello contra el suelo. Entonces veo a un chico sacando una flecha del cuerpo inerte del muto que me levantó. Me levanta y me deja a dos centimetros de su cara. Tiene el pelo castaño como Eric, pero sus ojos son grises y tiene la piel aceitunada, como yo. Tiene cierto aire de La Veta, pero el el dorso de su camiseta lleva un gran dos.

-¿Estás bien?.-Me pregunta.
-Eeeh...Sí, sí estoy bien- Consigo responder, todavía atontada por el golpe
-Soy Roc, ¿y tú?-Pregunta él
-Ivy- Contesto
-Encantado de conocerte, Ivy- Me sonríe

Estamos como una hora cubriéndonos las espaldas cuando viene hacia mí Aline, muy acalorada y llorando. Señala un punto del campo y no le da tiempo de decirme nada cuando un muto le arranca la cabeza de un bocado. Me quedo paralizada. Así de sangrientamente he visto morir a mi mejor amiga. Roc me llama, me dice algo que no escucho apenas. Se me llenan los ojos de lágrimas, y caen por mis mejillas, sucias de tierra y sangre.

-¡Ivy!- Pero no reacciono a su llamada.-¡Ivy!.- Me sacude un poco y yo lo miro.- ¡Mira eso! ¿Es tu hermano?.- Me pregunta. Miro en la direccion de su dedo . No me lo puedo creer. Cuatro hombres llevan a rastras a Jack, Erbin y a otra chica. Esa chica tiene el pelo negro y la piel aceitunada. Los ojos no se le ven, porque está inconsciente al igual que Jack y Erbin. Lleva un gran dos prendido de su camiseta.
-¡Morwenna!-Grita Roc
-¿Es amiga tuya?- Le pregunto.
-Es mi hermana- Responde

Lo cojo de la mano y lo llevo a buscar a Eric. El siempre tiene una solución para todo.

-¡Eric!. ¡Se han llevado a Jack y a Erbin!.- Exclamo desesperada. Está atravesando mutos con su tridente.
-Tranquiiila- Me tranquiliza él.-Se los han llevado al 14, ¿no?- Asiento- Pues se lo diremos a nuestros padres y buscaremos una solución, ¿vale?
- Yo iré a mi distrito y vendré aquí por la noche. Venid vosotros también si quereis salvar a vuestros amigos- dice Roc
- S-Sí, vale- Consigo susurrar

Así que, Eric y yo volvemos a casa y se lo contamos todo a nuestros padres.

-¡No!- Estalla mi madre -¡No pueden haberse llevado a Jack! ¡Ni a Erbin! Es mi hijo, mi niño..., y ahora lo van a matar...- Mi madre se ha hechado a llorar y mi padre la consuela, aunque tiene lágrimas en los ojos.
-¿¡Tenéis idea de lo importante que es esa chica!?¡Todo el futuro de Panem estaba en sus manos!- Nos gruñe Haymitch, nuestro vecino, y el mentor de mis padres en sus Juegos.-¡Solo ella conoce el 14! y ahora está secuestrada...

Por la noche,vamos al 13, pero todavía no hay ni rastro de Roc, ni de sus padres. ¿He hecho bien en confiar en él? Le estoy dando vueltas a esa pregunta cuando vislumbramos unas sombras a lo lejos, dos hombers con arcos y una mujer con hachas. Conforme avanzan empiezo a verles las caras. Son Roc y sus padres.

miércoles, 26 de octubre de 2011

CAPITULO 6

De repente, se enciende el televisor. Sale Paylor, para dar una noticia importante.

-Atención todo Panem, debido al terremoto que hubo hace una semana, a las afueras del Distrito 12, el Distrito 13 se ha derrumbado por completo. Los ciudadanos del 13 se refugiarán en los edificios libres del Capitolio. - hace una pausa-. Pero hay más, se han descubierto que los mutos que hay merodeando por los bosques salen de un distrito oculto entre la maleza que dejó a la luz algunas partes como la entrada principal. Por ahora solo hemos visto mutos, pero les mantendremos informados de todo. Además, queremos decirles a los chicos y chicas de 12 a 24 años que se piensen si quiern ir a luchar contra los mutos, ya que estan matando a las personas que se encuentran por su camino. Iré de distrito en distrito yo misma para agrupar a los chicos que se presenten en pelotones.

Se apaga el televisor y todos guardamos silencio. En la televisión no han dicho nada de que haya personas,, solo dicen que se han visto mutos. Pero nosotros sabemos que hay personas, personas crueles no sé hasta qué punto, por tener mutos asesinos sueltos en su distrito. Esas personas seguramente sabrán lo que pasa, y habrán decidido no salir para pillarnos a todo Panem por sorpresa.

-Ellos no saben que estoy con vosotros. Creen que estoy muerta- dice Erbin, como si me leyese la mente. - Eso nos dará algo de ventaja cuando vayamos para allá, porque conzco cada rincón del Distrito 14.
-Sí- responde simplemente mi madre, aunque se le nota en la voz que no quiere que vayamos. - Pero Ivy y Jack no van a ir.
-¿Por qué no mamá? yo quiero ir, sabemos cazar y usar los arcos, tú con mi edad ya habías estado hasta en Los Juegos Del Hambre, gastaremos cuidado, de verdad- le suplico.
-Bueno, ya mañana hablaré con Paylor, déjame que me lo piense.- dice mi madre.

Al día siguente, la presidenta Paylor viene al Distrito 12. Nosotros le contamos la historia de Erbin y ella nos cree todo excepto lo de que haya personas en el 14. Díce que es imposible que viva gente ahí dentro.
Así que como Erbin sabe todo los rincones del distrito la pone en un pelotón de infiltrados. Y su misión no es luchar, sino colarse en el distrito y averiguar todo lo posible sobre cómo viven ahí los mutos y sobre todo de dónde salen tantísimos mutos.

-Mamá déjanos ir, no tendremos que luchar, por favor.- le suplico.
-De acuerdo, pero vais todos juntos y no os arriesgueis demasiado. - me dice ella.

Así que formamos un pelotón en el que estamos Erbin, Jack, Eric, Aline y yo.

-Bien chicos- les digo al llegar a las ruinas del 13- nuestro trabajo consiste en, como habéis oído hablar a Paylor, infiltrarnos en el 14, pero para eso, debemos mezclarnos entre los demás pelotones cuando empieze la batalla, y cuando veamos algún momento de distracción en los mutos cercanos a la entrada del distrito, colarnos. ¿Qué os parece?

-Bien- contestan.

Como a todos nos parece bien, lo ponemos en marcha,en cuanto empiezan a llegar a los campamentos los demás pelotones de otros distritos.
Comienzan a aparecer los primeros mutos y empieza la guerra. No se distingue nada. Solo hay mutos, personas, sangre y cadáveres de mutos y de personas por todas partes. Estoy observando la entrada del distrito 14 cuando...

lunes, 24 de octubre de 2011

CAPITULO 5

Me quedo boquiabierta y enfadada, pero si mi madre le ha disparado, es porque tiene alguna razón importante para hacerlo, porque cuando vamos de picnic no cazamos, así que la miro indignada, buscando una respuesta.

-Es un charlajo, Ivy. Un muto. Y si hay charlajos aquí, puede que haya mutos peores. Vámonos.- me dice ella.

Todos nos hemos quedado muy asombrados al ver a un muto en el bosque, ya que ya no quedan mutos en libertad.
Miro a Jack. He visto fotos de estas criaturas, y lo que hacían, pero si a mi madre le dan miedo, no es tema para discutirlo.

-Venga chicos- nos dice nuestro padre.
-Esperad que voy a ver una trampa que puse ayer. -dice Jack. Y se adentra en el bosque. Yo lo espero y lo espero... Hasta que oigo un grito. Cojo el arco y voy a buscarlo.

-¡Jack,Jack! -grito desesperada.

Cuando veo la trampa, no me lo creo. Una chica pelirroja lo tiene retenido, con un cuchillo en el cuello. Sin pensarlo, le disparo a su mano.

-¡¡¡Ahh!!!- chilla ella. Y suelta a mi hermano pequeño, que me grita que la siga.

Cuando la alcanzamos, vemos que todavia lleva la flecha; se la arranca de la mano y se desmaya.
La llevamos a casa, y mi abuela la cuida y la alimenta. Cuando se despierta, mira con ojos de loca la sala.

-¡No! - grita-¡No me vais a torturar, como en el 14!- exclama con ojos de loca.
-No, tranquila, no te vamos a hacer nada, chica...- la tranquiliza mi padre, acariciándole la cara, pálida de miedo.

Le damos una taza de té y le pedimos que nos cuente lo que le pasa.
Ella nos cuenta que se llama Erbin y que era nativa del 13, pero que personas del distrito 14; que eran personas del Capitolio, que huyeron en los días oscuros con mutos creados por ellos; la secuestraron cuando ella era muy pequeña y mataron a sus padres.
Luego cuando pasó un tiempo con ellos la abandonaron en el bosque del 14 para que la matasen los mutos que alli viven, pero ella aprendió a cazar con un cuchillo que se encontró. Y ha estado en el bosque hasta ahora.

-Entonces dices que hay un distrito 14... ¡Pero eso no es posible! La presidenta Paylor no lo permitiría- dice mi madre.
-No, ellos estaban ocultos, nadie sabe nada de su existencia excepto yo, que ellos piensan que estoy muerta- balbucea Erbin.
-¿Estaban?
-Sí. Estaban ocultos hasta que sucedió ese terremoto que dejó al descubierto algunas partes.... A esta hora ya debería saber que hay un distrito 14 todo Panem...

viernes, 21 de octubre de 2011

CAPÍTULO 4

Me despierto en mi cuarto, y tengo la cabeza y la pierna vendadas. Todo me da vueltas y me intento levantar, pero mi abuela, que vino por mi cumpleaños y que es médica, me mete en la cama otra vez.
No dice nada. Me acaricia la cara, me da un beso en la frente y se va.
No puedo dormirme, acabo de caer en la cuenta de que Eric me salvó la vida, y eso me preocupa. ¿Habrá salido él también con vida? La idea me horroriza y me hace estremecerme. Entonces lo veo entrar en mi habitación y siento un gran alivio. Parece que éste chico me importa más de lo que pensaba...

- ¿Van sanando las heridas?- pregunta.
-Más o menos- digo incorporándome- ¿Por qué lo hicite?
-¿El qué?¿Salvarte?
-Sí.
-Bueno, no me perdonaría nunca el haber podido salvarte y no haberlo hecho.

Noto que me sonrojo, y me avergüenzo, aunque eso solo sirve para que me ponga más roja. Él reprime una sonrisa.

-Toma ésto, por tu cumpleaños- y me da un paquete bien envuelto.
-Vamos, no hacía falta...-digo rechazándolo.
-¡Claro que hace falta!- exclama indignado.-¿Desde cuándo no se hacen regalos en los cumpleaños?
-Jajajaja. Vale, vale...

Lo abro y dentro encuentro un collar con una pequeña concha que reluce al sol con mil colores. Es preciosa.

-Oh, Eric, no- no sé qué decir...- susurro.
-Con un simple gracias me conformo- dice él.
-Oh...gracias.- digo. Y me acerco a él para darle un beso en la mejilla. Él me ayuda a ponermelo y dice:
-Te queda muy bien. Va a juego con tus ojos.
-Muchas gracias Eric, de verdad... - consigo susurrar.

¡Mecachis! ¿Cómo hará este chico para que me ruborice?
La verdad es que tiene mucho encanto.
Me ayuda a levantarme y bajamos. Abajo están todos reunidos, con cestas de picnic.

-¿Y todo ésto?- digo.
-Oh ,Ivy, es que íbamos a hacer un picnic, pero si te encuentras mal...- dice mi padre.
-Oh, no papá, estoy bien, tranquilo.-digo.

Y nos vamos todos al bosque intentando no pasar por delante del círco derrumbado...
Cuando llegamos, soltamos las cestas y ponemos una manta en un claro del bosque para sentarnos a comer, cuando aparece un sinsajo entre los árboles. No, espera, eso no es un sinsajo. Es otra ave, pero no logro ubicarla. Justo cuando lo tengo en la punta de la lengua, mi madre le dispara al corazón.

CAPITULO 3

Cuando salimos, los demás nos llevan un buen trecho de distancia, pero aún así, los alcanzamos rápidamente.
En el espectáculo de los mutos, sueltan a unos mutos para que la gente se divierta viendo como los mutos se matan entre ellos o como los matan las personas. Un estilo a Los Juegos Del Hambre pero con mutos, que no sienten dolor, ya que nosotros no somos tan sádicos como lo era el Presidente Snow. Esta es la primera vez que voy, pero me han dicho que está muy entretenido.
Cuando entramos, nos sentamos y empieza el espectáculo. Es muy divertido, la verdad.
Estoy absorta en los mutos, cuando Eric se sienta a mi lado y me ofrece palomitas.
Seguimos viendo el espectáculo, cuando se oye un zumbido, acompañado de un tembleque que se va intensificando cada vez más. ¡Un terremoto! Las paredes se derrumban y el techo se cae. Se oyen los gritos y gemidos de la gente moribunda, y corro hacia la salida, pero me detiene un trozo de pared que me cierra el paso. Oigo a Annie llorar.

-¡Ya perdí a Finnick. No puedo perder a Eric también!
-¡Ni yo a Ivy!- oigo sollozar a mi madre.
-Oh no,... se creen que hemos muerto...- consigo balbucear antes de que un trozo de techo se caiga encima mía y me hiera la pierna derecha. Me tiene inmovilizada, y creo que voy a morir...
-¡Socorro!, ¡socorro, que alguien me ayude! socorro....- Grito.

Entonces aparece Eric, que levanta la roca que me tenía inmovilizada y me coge en brazos. Yo me agarro a su cuello y me siento protegida...
¡Pum! Algo me golpea la cabeza y pierdo el sentido.

miércoles, 5 de octubre de 2011

CAPÍTULO 2

Eric me despierta de mi ensueño.

-Venga, Ivy, vámonos que ya se ha hecho tarde.
-Oh, vale- consigo responder.

Cuando ellos vuelven a casa, me voy a casa de Aline, mi mejor amiga. su casa me gusta mucho porque es pequeña pero cálida, y sus padres son muy agradables. Cuando toco el timbre, me abre su padre.

-Oh, hola Ivy. Aline esta arriba, ¿quieres verla?
-Si señor, me gustaria verla un rato.

Subo las escaleras con cuidado, para no molestar a la abuela de Aline, que está enferma, y llego a su cuarto.

-Oh, Ivy, ¿que tal? ya cumples 16.
-Gracias Aline. Oye una cosa, voy a ir con mi familia al espectáculo de los mutos. ¿Vendrás?
-¡Claro!- pero se lo piensa mejor antes de decir:- Pero no tengo vestido que ponerme.

Me quedo pensando, porque es cierto que no tiene vestidos. No puede permitírselos. De repente, se me ocurre algo.

-Aline, ven a mi casa que se me ha ocurrido algo.
-Oh vale, como quieras.

Vamos a mi casa corriendo, porque no tenemos mucho tiempo.
cuando llegamos, ya están listos menos nosotras.

-Ivy, cariño ¿dónde has estado? te estábamos esperando. Ah, hola Aline.- dice mi madre.
-Hola señora Everdeen.- responde Aline.
-Mamá, ¿te acuerdas de dónde están tus antiguos vestidos de fiesta?
-Claro, Ivy, ¿pero tú ya tienes no?- dice mi madre.
- Sí, ¿pero dónde están?
-En el sótano, cielo.

Bajamos al sótano y encendemos la luz. entonces los vemos. un montón de vestidos de fiesta preciosos amontonados en un rincón.

-¡Ohhh! ¡qué bonitos son! tu madre tiene unos vestidos maravillosos- exclama Aline.
- Si, su estilista era estupendo- digo- cojámos un par y largémonos de aqui.
- Si, vale, -dice ella.

Cogemos dos vestidos cortos y nos los probamos. el mío es un vestido azul degradado, con mucho vuelo y brillante como el mar. el de Aline, es verde, palabra de honor, de lentejuelas y pegado al cuerpo.

-Es fantástico. sería maravilloso ver a todas las chicas del distrito 12 vestidas así- exclama maravillada.
-Si, tienes razón-respondo.

 Cuando salimos....

martes, 4 de octubre de 2011

CAPITULO 1

Me levanto una mañana de Mayo un poco cansada porque he tenido un sueño muy agitado y también porque ayer me acosté tarde. Me lavo la cara, me trenzo el pelo y bajo a desayunar. Encuentro a mi padre horneando pan. Mi madre está cruzando el marco de la puerta, acaba de llegar de cazar por el hermoso bosque que queda cerca de mi casa. Me encanta adentrarme en él, escuchar cada sonido que sale de allí, aspirar el fresco olor a agujas de pino que bañan el suelo cada otoño y me ayuda a concentrarme, ha estar alerta pero a la vez serena, segura de mi misma y me aleja de todos mis temores.

-¡Mamá! ¡No me puedo creer que no me hayas levantado para cazar!-Digo indignada.
-Pero Ivy, ¿tú te has visto? Estabas tan cansada que no me atreví a levantarte. Ayer volviste muy tarde de casa de Aline, y además estuviste toda la tarde quejándote de agujetas.

Y lo peor es que lleva razón, llevo varios días forzando demasiado  mi cuerpo, y tengo moratones por todos lados.

-Bueeeno, por esta vez vale, pero la próxima vez voy contigo, ¡auque tenga que arrastrarme por el bosque!
-Jajaja, vale, valee.- Responde ella.

De repente, mi hermano Jack baja corriendo las escaleras, se abalanza sobre mí, y me tira al suelo.

-¡Ivy, Ivy. ¡Felicidades! ¡Feliz cumpleaños!

Se me había olvidado que era mi cumpleaños! Así que me levanto y voy a la cocina con mi hermano.

-¡Felicidades Ivy!- Dice mi padre. Y saca una tarta de la despensa.
-Papá y yo la hicimos ayer, cuando tú estabas con tu amiga- dice Jack.
-Ohhh, gracias Jack, la habéis hecho muy bien.- Contesto.

Es una deliciosa tarta de manzanas y se me hace la boca agua.
Aparece mi madre con platos y un cuchillo.

-¿Por qué no cortamos la tarta y le cantamos a la cumpleañera?
-¡Sí, siiii!-Exclama Jack.

Me cantan y estoy a punto de soplar las velas, cuando llaman a la puerta.

-¿Quién será ahora?- Dice disgustado Jack.
-Ahh, se me había olvidado deciros que iban a venir Eric y Annie. Que despiste. - Dice mi madre.
-Voy a abrir.- Dice mi padre.

Eric y Annie. Annie fue una rebelde contra el Capitolio, al igual que mis padres. Se casó con un tal Finnick, del que mi madre me ha hablado más de una vez. Dice que murió por culpa del presidente Snow, contra el que lucharon para vengar a los rebeldes, como Finnick, muertos por su culpa. Eric es el hijo de Finnick y de Annie. Se parece mucho a su padre: alto, atlético, musculoso, tiene los ojos de color verde y la piel dorada.
Aunque mi hemano tenga 12 años y él 18, se llevan muy bien los dos.
Cuando entran, mi padre ayuda a Eric a subir las maletas, mientras que mi madre se dedica a abrazar a Annie en silencio.
Por la tarde, vamos Jack, Eric y yo al bosque, donde mi madre cazaba de pequeña, y a mí me gusta mucho ir y escuchar el canto de los sinsajos.
Ellos juegan a las luchas, y yo hago un collar de flores. Se está bien así...
Vamos a empezar a subir capítulos de una historia hecha por nosotras que sería como una continuación de la saga "Los Juegos Del Hambre", de la autora Suzanne Collins. Nos gustó mucho esta saga y decidimos inventarnos una posible continuación, esperamos que os guste.